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Ventaja argentina

Hasta la noticia más positiva puede conllevar un costado negativo o contraproducente. Eso se da con el fallo de la FIFA que perdonó a Lionel Messi. Sí, del insulto al indulto. Tan propicia para los intereses albicelestes como polémica a los ojos del resto, tan festejada por el país futbolero como cuestionada más allá de nuestras fronteras... La determinación de la entidad rectora del fútbol mundial generó todo tipo de reacciones y sobre todo mucha indignación en parte del continente. Con uruguayos (próximo rival) y Chile, adversario directos en la puja por la clasificación a Rusia 2018, a la cabeza (ver páginas 34-35), sangrando por la herida y denunciando beneficios y concesiones para Argentina.

Aquí no se pretende ser más papistas que el Papa, se trata de ponerse un instante en la piel ajena. ¿Qué sentiríamos si ocurriera la misma situación pero a la inversa, si en lugar de Lionel Messi el sancionado se llamase Luis Suárez o Alexis Sánchez? Seguramente nos victimizaríamos y estaríamos hablando de complot como ellos...

Está claro que cuatro fechas parecía excesivo castigo. Pero una, por increpar en la cara a una autoridad como el juez de línea, suena a nada. Allí entran a tallar otras cuestiones, tales como el peso de la camiseta argentina, el poder y las influencias de la nueva dirigencia afista (todos se pelean para ponerse el anillo) y lo que representa la figura del mejor jugador del mundo. Sus implicancias. Disfrutemos hoy que podemos sentirnos más cerca de Rusia. Pero no nos quejemos si se agiganta la fama de “ventajeros y soberbios” que nos hemos hecho en todo el universo. Dios nos perdone si está mal esto que pasó. La FIFA ya lo hizo.

Si en el mundo ya nos veían con malos ojos por ciertas actitudes, con lo de Messi sumamos enemigos.