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Vía libre para los femicidas

cuatro días del doble femicidio, en Las Ovejas la conmoción y la bronca ya es generalizada. La sociedad neuquina busca respuestas ante el desamparo que sufrieron Karina y Valentina y que terminó en un trágico desenlace.

Además de la violencia machista, el doble femicidio está atravesado por la desidia y la desprotección estatal. Su integridad quedó expuesta a su femicida desde el momento en que la Justicia no tomó medidas cuando Karina denunció que el hombre había violado la orden de restricción.

El jueves, cuando Muñoz se acercó a ellas con un cuchillo en plena calle, la mujer intentó con todas sus fuerzas salvar la vida de su hija. Las mismas fuerzas que tomó para denunciarlo cuando abusó de la nena.

Pero fracasó. Las dos murieron frente a los ojos de un Estado que no las resguardó. Fue horas antes de una audiencia en la que Muñoz podría haber recibido una preventiva por violar la orden. Ya era tarde. La Justicia no actuó a tiempo para protegerlas. Ahora salió a la luz que Muñoz tenía también, al menos, cinco denuncias por violencia de género por parte de sus compañeras de trabajo. Desde el CPE nunca lo apartaron de su cargo como auxiliar de servicio.

Con cada nuevo dato que se conoce, la responsabilidad estatal está arrinconada. Las mujeres denuncian la violencia que sufren pero quedan a la deriva, presas de su propia suerte ante un Estado que no responde.

Con el femicidio de Karina y Valentina, la cifra de crímenes de género en nuestra provincia escala a 70 en los últimos 18 años. El mensaje entre líneas es claro: sin políticas públicas de contención, acompañamiento a las mujeres y erradicación de la violencia machista, no hay Ni Una Menos.

El doble crimen puso en evidencia la ausencia del Estado para proteger a las víctimas de violencia machista.