La escuela de hoy no siempre es el espacio de convivencia deseado. La situación creada en los últimos días en escuelas de la zona dejó un sabor amargo entre la teoría y la práctica.
El Consejo de Educación decidió suspender y separar del aula a una maestra de Educación Plástica acusada de maltratar físicamente a los alumnos. Se trata de una docente que hace un año y medio presta servicios en el establecimiento y que ya había sido denunciada por obligar a un chico a hacer flexiones de brazos en la clase.
Por otro lado, una nena de 8 años, alumna de la Escuela 140 del barrio Don Bosco III, fue víctima de un intento de abuso en el baño. Esto hizo eco en el Consejo Provincial de Educación (CPE), dando lugar a la intervención de la secretaria de Educación, María Pasqualini, quien asistió al lugar y dialogó con los padres. Los conflictos escolares interfieren en el funcionamiento de la clase, por ello en ocasiones el maestro tiende a reprimirlos en lugar de determinar las causas y las vías de solución. La falta de tiempo y la escasez de recursos para la solución constructiva son factores que influyen agravando las problemáticas.
No cabe duda de que la base de todo proceso formativo se aprende en la casa. Lo que suceda en la escuela tiene mucho que ver con lo que cada uno trae. Si en el hogar hay disciplina, responsabilidad, respeto y buenos modales es muy probable que también se dé en la escuela.
Pero historias escolares como las sucedidas en estos días ponen de manifiesto el gran retroceso del sistema educativo argentino, demostrando su máximo punto de agonía en el momento en que se vulnera la seguridad de los niños en la escuela.