ROMA
El presunto asesino de la adolescente italiana Yara -acuchillada tras ser violada a los 13 años cerca de Bérgamo (norte de Italia) en febrero de 2011- fue capturado tras una meticulosa y ejemplar investigación que duró cuatro años y analizó 18.000 muestras de ADN.
El caso, entre los más intrincados de la historia reciente de Italia, ha sido calificado por la prensa como “la cacería más espectacular” de un asesino, tras la realización del análisis genético de casi toda una localidad a partir de una mancha de sangre en la bombacha de la joven, una gimnasta que tenía futuro de campeona.
Cuatro años después de la desaparición de Yara Gambirasio, la Policía italiana, famosa por su eficiencia, resolvió como en un filme policíaco “el misterio de Brembate” -por el nombre del pueblo donde residía Yara- tras combinar modernas técnicas científicas con la paciencia del clásico investigador.
Los policías, que contaban solo con el ADN hallado en la indumentaria de Yara y un poco de polvo de cemento, lograron rastrear pistas hasta determinar que el asesino era el hijo de un conductor de bus fallecido en 1999 e identificado como Giuseppe Guerinone: su cuerpo fue exhumado, analizado y estudiado, y se llegó a establecer que era el padre del asesino.
El caso se complicó cuando los investigadores comprobaron que ninguno de los dos hijos legítimos de Guerinone estaba implicado en el delito, y que el asesino probablemente era hijo de una relación clandestina.
Identificado como “Desconocido 1”, el asesino de Yara resultó ser un maestro mayor de obra de 43 años, padre de tres hijos y con “cara de ángel”, cuyo patrimonio genético corresponde en un 99,99% con el del autor del crimen de la adolescente.
Para llegar a ello, los investigadores no solo analizaron la saliva de 18.000 habitantes -una cifra insólita-, sino que también descubrieron, a través de amigos, vecinos y conocidos, que Guerinone había mantenido una relación en los ‘70 con Ester Arzuffi -actualmente una señora de 67 años-, quien resultó tener el mismo ADN de “Desconocido 1”.
Ester fue esposa, madre y amante
Ester fue detectada por los investigadores, indagando sobre la vida de 3.000 mujeres que hubieran podido tener una relación con el chofer, al parecer una suerte de Don Juan de esta época.
La doble vida de Ester, casada desde los 19 años con Massimo Bossetti, ha sido una de las numerosas claves para descubrir al asesino. Por más de 40 años Ester escondió a todo el mundo la verdad sobre sus hijos primogénitos, gemelos, un hombre y una mujer, frutos de la traición.
Los investigadores, con el ADN del padre y de la madre del homicida, decidieron ponerla bajo observación, controlar el pasado y sus costumbres, y ordenaron el domingo pasado la detención de Massimo Giuseppe Bossetti, el hijo de Ester, un devoto padre de familia y ferviente católico, con el pretexto de un falso control etílico. Así extrajeron el material genético de quien se comprobó fue el homicida. El asesino residía a 10 kilómetros de la casa de Yara y a siete kilómetros de donde fue hallado el cadáver de la joven, el 26 de febrero del 2011, después de tres meses de búsqueda incesante. “Se equivocan. No soy la persona que buscan”, dijo Bossetti acusado de homicidio con crueldad. “Si fue él, que pague”, declaró Ester.