Cipolletti
En la galería Gabriela Erazún, del Centro de Artes Visuales, se inauguró la muestra de la artista Matilde Toschi “Vivencia temporarias”, que reúne una serie de obras en las que la imagen se carga de simbolismos y el manejo del color, pleno, impregnado, acerca nuestra mirada a otra situación, a otros interrogantes. Es una obra de cierre. La artista deja una etapa donde el humor y los relatos sociales estuvieron presentes, conviviendo en un armónico relato.
En este cambio aún sobreviven las hormigas, que nacieron en su anterior muestra, “¿Dónde no están?”, pero no como eje central, sino como una despedida. Toschi abandona un territorio conocido para explorar en un mundo de abstracciones donde los personajes cobran mayor significado en un entorno, muy cerrado, y donde en ellos se detiene la mirada del espectador esperando una respuesta.
Entorno con dolor
Es una obra que a la artista le costó mostrar, según contó, porque fue realizada en un entorno de mucho dolor. La pintura fue su refugio y el color su terapia. Utilizó la energía de los colores para crear esta imagen, donde abre espacios sin tiempo, por donde se puede circular, esperar y sentir. Expresó lo que significa “que en el color hay un escape de la tristeza”. Toschi maneja con un gran conocimiento el lenguaje plástico, nada es azar, si no, las metáforas de su obra no podrían acercarse a la realidad. Sin sueños no hay utopías y sin utopías no hay esperanza.
Para cerrar la muestra que desvive el alma de su autora, una mujer talentosa, estudiosa y consagrada, transcribió un pequeño fragmento de un poema de Mario Benedetti: “Cómo voy a creer / dijo el fulano/ que el mundo se quedó sin utopías/Cómo voy a creer/que la esperanza es un olvido/o que el placer una tristeza/Cómo voy a creer / dijo el fulano/que el universo es una ruina/aunque lo sea/o que la muerte es el silencio/aunque lo sea”. Matilde Toschi entenderá por qué.