Pancho Casado
La ciudad de Neuquén tuvo un crecimiento extraordinario en las últimas décadas, tendencia que continuará con el boom económico que se avizora. Pero la capacidad de albergar nuevas viviendas en el casco céntrico y en los suburbios llegó a un límite. Hay que extender las zonas urbanizables. La pregunta es a qué precio. En el año 2012, una comisión técnica integrada por todos los bloques políticos y funcionarios municipales comenzó a revisar el Plan Urbano y produjo un dictamen que planteaba, por ejemplo, la zonificación y la urbanización paulatina de la zona de Valentina Norte y Sur Rural. Aquel tratamiento buscaba armonizar usos del suelo en una zona en la que convivirían áreas productivas con urbanizaciones. Nada de ello ocurrió. Vaya a saber qué motivó a 12 concejales a sancionar 38 honrosas excepciones, que, según sus defensores, incorporarían 9.000 lotes al mercado, obligando así a una baja en el costo de los terrenos. Con el pasar de los días se sumaron 20 nomenclaturas catastrales que no tenían expedientes que fundamentaran una excepción -entre ellos, 90 hectáreas o 1.600 lotes de 300 m2 ubicados en la zona del tercer puente-, lo que dio nacimiento a Valentina del Este. En septiembre de 2013, advertí que un lote allí costaría 50 mil dólares; los concejales decían 25 mil. Pero el tiempo me dio la razón. Hoy un lote en Rincón del Río oscila entre los 50 y 70 mil dólares. No hay ninguna obra de infraestructura realizada ni existen los terrenos mensurados de 300 metros cuadrados; es decir, todo está pelado en ese loteo. Entonces, como vecino, quiero políticas de Estado para verdaderas ofertas habitacionales y también para combatir la especulación inmobiliaria.