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Vivir encima de un gasoducto, un peligro ignorado

No se puede construir sobre ellos, pero en las tomas hay un gran descontrol.

Ana Laura Calducci
calduccia@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
Quien circule atento por la ciudad encontrará en muchas veredas unos llamativos carteles amarillos con la advertencia “Peligro, gasoducto de alta presión”. Son señales para avisar que bajo tierra hay caños maestros y que se tienen que tomar ciertas precauciones para evitar roturas o fugas. En general, los vecinos que tienen un ramal frente a su casa saben del riesgo, pero son pocos los que están atentos a lo que se puede y lo que no se puede hacer. En las tomas, el descontrol es mayúsculo.
Por la ciudad pasa un solo gasoducto central, el Neuba I, que atraviesa la zona de la Meseta y cruza el barrio Rincón de Emilio hasta el río Neuquén. Además, dentro del ejido hay un entramado de caños maestros de alta presión, también identificados como gasoductos, pero de menores dimensiones y capacidad. La ubicación exacta no se hace pública por cuestiones de seguridad, aunque sí se advierte a los vecinos cercanos que no pueden excavar  ni construir en las inmediaciones.
Estos caños de alta presión siguen la traza de varias calles troncales, como San Martín, San Juan, Avenida del Trabajador, Novella y 12 de Septiembre, entre otras. Mientras se respeten las reglas de construcción y no se hagan obras o movimientos del suelo sin autorización, no hay mayores inconvenientes para los frentistas, pero no siempre se toma en cuenta esta advertencia.
En un recorrido por la ciudad, desde LM Neuquén se constató que la mayoría de los que viven junto a los ductos de alta presión ignora las medidas para protegerse, aunque casi todos admitieron que fueron notificados sobre las normativas por Camuzzi.
Un ejemplo de esta desidia es el edificio ubicado en Antártida Argentina casi Chrestía, que quedó a medio construir. Cuando la obra ya estaba avanzada, el Municipio detectó que se estaba erigiendo encima de un gasoducto y la frenó.
Raúl Ricard, director municipal de Defensa Civil, explicó que “cuando se construye o se hacen conexiones declaradas, los caños maestros de gas no son problema porque están previstas las medidas para asegurar que la casa esté alejada”. Indicó que los ductos “pasan en general sobre la vereda, donde se toman en cuenta las distancias para el lote, así como para el arbolado, según la profundidad que tenga”.
“Las situaciones que hemos tenido de accidentes fueron por descuidos o porque por ahí un vecino hace una obra él mismo, sin contratar a alguien matriculado, por una cuestión de dinero”, agregó. El último caso resonante ocurrió hace dos años, en avenida San Juan 750, cuando un maquinista rompió un ducto mientras hacía maniobras para la construcción de un edificio y alarmó a todos los vecinos. Tres meses antes, una retroexcavadora municipal también generó revuelo al fracturar un caño maestro en la esquina de 12 de Septiembre y Chaco.
Ricard advirtió que el peligro con las cañerías de alta presión es mayor en las tomas, donde no existen controles sobre las distancias mínimas para construir las casas ni hay veredas delimitadas. Incluso, se desconoce si hay viviendas ubicadas encima de un ducto, una situación altamente peligrosa.
En Avenida del Trabajador y Racedo está uno de los asentamientos que quedó muy cerca de un ramal de gas. Allí viven unas 60 familias. Mauricio Navarro, uno de los vecinos, contó que se mudó a este sector “hace cuatro años y me acuerdo de que pasaron alguna vez a avisarnos de los peligros, pero no tengo claro cómo era que había que hacer”.
No es el único. Andrea, de 30 años, se llevó una sorpresa al mudarse a la esquina de Roca y Pringles. Al llegar a su nuevo hogar, se encontró con un enorme cartel de peligro en la puerta de su casa. “No nos habían avisado nada antes de alquilar y no sé qué significa lo que dice, pero nos vamos a quedar acá poco tiempo”, comentó.
Los gasoductos urbanos son imprescindibles para el servicio, pero los carteles por sí solos no alcanzan para evitar accidentes. La palabra “peligro” queda corta para generar conciencia cuando hay desinterés y se vuelve absurda si el problema es que una familia no tiene otra opción para acceder a una vivienda.

Rincón de Emilio
El conflicto por el Neuba 1

Hace tres años, la aprobación de un loteo en el barrio Rincón de Emilio generó polémica porque la urbanización estaba ubicada a muy pocos metros del gasoducto Neuba I. Los vecinos del sector se oponían a la obra y también planteaban que no podían hacerse más viviendas sin una red cloacal para el sector. Tras una batalla judicial que se extendió durante meses, desde las empresas TGS y Camuzzi se informó que se había hecho una obra de “corrimiento” del ducto, de modo que no representaba peligro para el loteo.