Web 2.0, un cambio de hábito

La mayoría la desconoce, pero la usa día a día. Especialistas y referentes de distintas disciplinas analizan la segunda generación de la historia de Internet.

La Web 2.0 está basada en comunidades de usuarios y una gama especial de servicios. Se caracteriza por el intercambio ágil de información.

Neuquén > “La Web 2.0 hizo que Barack Obama sea el presidente de Estados Unidos. Hace que un video que no se pretende que se vea alcance un nivel de exposición mundial. Hace que Wikipedia vaya más rápido que la enciclopedia británica”. Así define a la nueva tendencia en la web Julián Gallo, consultor en medios interactivos y profesor de la Universidad de San Andrés.
Algunas la definen como una “actitud”. Otros le dan más crédito a la tecnología. Lo cierto es que la Web 2.0 determina a la segunda generación en la historia de Internet. “Está basada en comunidades de usuarios y una gama especial de servicios, como las redes sociales, los blogs, los wikis o las folcsonomías, que fomentan la colaboración y el intercambio ágil de información entre los usuarios”, determina Wikipedia. Sin embargo, encontrar una definición precisa en la Real Academia Española suena a utopía. Lo más cercano a una definición de Web 2.0 que puede encontrarse allí es que “web” es una “red informática”. Todo un síntoma.
“Hace cuatro o cinco años se hablaba de otra Internet. Lo que se entendía era una gran base de datos, como una biblioteca infinita en la que el internatua ubicaba información en un buscador y la descargaba (web 1.0). Los contenidos eran creados, básicamente, por un grupo de grandes empresas y organizaciones que generaban más del 80 por ciento de la información que se encontraba en Internet”, explica el Doctor y Profesor Juan Carlos Lucas, director de INNOVOA Consulting. “Sin embargo, en estos últimos años la información pasó a ser subida por los propios usuarios e internautas sin vinculación con ninguna empresa. Hubo un enorme desplazamiento del poder y la capacitación. La Web 2.0 es la nueva generación, remendando la industria del software. Es un salto cualitativo”, agrega.
Sitios como Facebook, Youtube, Flickr, BitTorrent, Wikipedia, Blogs, Google AdSense, entre otros, forman parte de la amplia galería de nuevas estructuras que redefinieron aquella incipiente “Web 1.0”.
La mayoría de las encuestas aseguran que la mayor cantidad de usuarios de la Web 2.0 son menores de 35 años. “Los mayores a 35 no necesariamente no están interesados sino que van mucho más lento. Van descubriendo lo que empezó cerca de 2004, especialmente con el lanzamiento de Youtube en 2005”, dijo Gallo. “También hay muchos jóvenes por ejemplo que no usan demasiadas cosas y sólo una o dos aplicaciones. Todo tiene que ver mucho con la finalidad con la que se usa la tecnología”, dijo Lucas.
Sin embargo, la mayoría desconoce lo que significa la Web 2.0 y sus características. “A muchos les pasa eso. Muchos son usuarios de Facebook por ejemplo pero no saben lo que es un blog y mucho menos Twitter. Por eso podríamos distinguir entre una Web 2.0 de élite y otra más popular. La de élite es la que la mayoría desconoce, como los blogs, twitter o nanoblogging. Los populares son sitios que todos conocen, más sociales y de contacto, como Facebook o Youtube. Allí conversan, colaboran entre sí y generan una participación activa de contenidos», explica Juan Carlos Lucas.
Pero hay otro mundo dentro de la Web 2.0. Quizás, el más desconocido. “La blogósfera es una red más distribuida y abierta de identidades. Cada uno es un nodo dentro de esta red. Es más democrática y más abierta. Tiene un espíritu mucho más libre. Y creo que la gran puerta de acceso a la Web 2.0 es ‘Technorati’”, agrega Lucas.

Tendencia
Los últimos datos aseguran que los argentinos consumen más de la mitad del tráfico en Internet haciendo intercambio de videos y audio. Así, estudio refleja que el intercambio “peer 2 peer” (P2P) se lleva actualmente entre el 40 y el 65 por ciento de todo el tráfico de Internet.  “Argentina tiene una participación muy rica en este sentido”, sentencia Lucas.
Para Julián Gallo, Argentina tiene una actitud muy “dinámica” en Internet y hay sectores que tienen una información muy buena y saben utilizar este tipo de herramientas. “Hoy estamos viendo como un universo de personas conectadas intercambian información sin que hayan mediadores que puedan evaluar sus contenidos. Es un cambio importante, polémico y peligroso. Más allá de lo que cada uno piense, esto está sucediendo”, agregó.

Recorrido
Sin embargo, una de las principales características de Internet es que no se puede predecir, ni dominar. “Yo siempre la comparo con una plaza. El urbanista diseña una plaza con su espacio verde y hace caminos para que la gente camine por allí. Pero después la gente camina por otro lado. En este caso, la gente hace un uso de Internet que no estaba previsto. La gente quiere ser actor, intercambiar contenido. Y esto convirtió a la Internet pasiva en una Internet activa”, explica Gallo. “Es incontrolable. Afortunadamente. Y esto alienta cosas positivas y otras negativas. La más positiva es claramente la libertad, aparecen cosas que no habían aparecido, mecanismos que permiten que uno pueda acceder a lo que no está determinado en los 40 principales. Y esta Web 2.0 se entiende de manera infinita. Ya no tengo que esperar a Blockbuster si me interesan las películas de terror polacas”, agregó.
Para Juan Carlos Lucas, la clave es el camino que aún resta por recorrer dentro de la vida de la web. “La Web 2.0 es vanguardia. Dentro de este fenómeno, hay gente que no entra a Internet y gente que sí. Hay mucho camino por recorrer. La penetración es muy baja y hay mucho margen de crecimiento y apropiación por parte de la gente. La gente es más propensa a aprender. Y esto pasa con la innovación. Me acuerdo que en una época trabajaba en un instituto científico. Teníamos desde hacía tiempo acceso a Internet, correos electrónicos mientras que las empresas -de las que dependíamos- no tenían todavía. En algún momento fue considerado como algo que no era necesario. Lo mismo con los sitios webs o los blogs”, explicó.
“La Web 2.0 marca que los usuarios lo que hacen es consumir otro tipo de contenidos y esto afecta la manera en que se producen. Un artista, dentro de dos o tres años, no va a pensar más en sacar un disco, en obras de catorce canciones. Si tiene una buena canción, la va a lanzar porque los usuarios buscan canciones, pocas veces discos”, explica Gallo.
“El futuro es incierto y difícil de predecir. Especialmente porque la Web 2.0 está abierta a la invención. Es un escenario gigantezco de nuevas prácticas, de nuevas herramientas que se generan todo el tiempo. Yo veo un camino hacia una web cada vez más interactiva, dedicado al trabajo cotidiano de la persona. Y un componente muy importante de esto va a ser el teléfono celular y sus contenidos. Los dispositivos son cada vez más sofisticados y puden integrar todas las herramientas. Se ve cada vez más cosas en el celular. Y vamos hacia una cierta omnipresencia de Internet sin que siquiera nos demos cuenta”, finalizó Lucas.


Diccionario digital


Wikipedia: Es un proyecto para construir una enciclopedia libre y políglota. Los más de 11 millones de artículos de Wikipedia (2,7 millones en inglés) han sido redactados colaborativamente por voluntarios de todo el mundo, y prácticamente todos pueden ser editados por cualquier persona que pueda acceder a Wikipedia.

WIKI: Es un sitio web cuyas páginas pueden ser editadas por múltiples voluntarios a través del navegador web. Los usuarios pueden crear, modificar o borrar un mismo texto que comparten. Los textos o “páginas wiki” tienen títulos únicos.

Folcsonomía: Es una indexación social, es decir, la clasificación colaborativa por medio de etiquetas simples en un espacio de nombres llano, sin jerarquías ni relaciones de parentesco predeterminadas. Se trata de una práctica que se produce en entornos de software social cuyos mejores exponentes son los sitios compartidos.

Blogósfera: Es el término que agrupa la totalidad de weblogs y se deriva de la palabra inglesa blogosphere. Debido a que los blogs o las bitácoras están conectadas por medio de enlaces, comentarios, históricos y referencias han creado y definido su propia cultura. Por lo tanto, la blogosfera como palabra y concepto es inherente a los weblogs.

Peer to peer (P2P): Una red informática entre iguales. No tiene clientes ni servidores fijos, sino una serie de nodos que se comportan simultáneamente como clientes y como servidores respecto de los demás nodos de la red. Es una forma legal de compartir archivos de forma similar a como se hace en el email o mensajeros instantáneos, sólo que de una forma más eficiente.

Fuente: Wikipedia.


Opinión

Nuevas formas


Por ANA GARCÍA (*)


Los jóvenes se relacionan con la tecnología de manera diferente a la mayoría de los adultos aceptando las innovaciones como parte de la vida. Todos los objetos son reemplazables y de obsolescencia asegurada y es a través de ellos o por ellos que se establecen las relaciones. Para pertenecer hay que poseer y la posesión debe ser visible.
La sociedad de consumo es necesariamente una sociedad de imágenes. La identidad se define por “estilos de vida” que establecen los criterios de pertenencia o exclusión. A través de la “red” puede mostrarse todo, todo lo que quiera ser mostrado y que permite ingresar a ese círculo, sin imprevistos y de forma “segura”, el escape está garantizado y no conlleva los riesgos del encuentro cara a cara.

Tecnología
Los individuos establecen contactos y a su vez son contactos para los otros. La mediación tecnológica permite “inventarse” para dar en el tipo virtual previsto. Las  habilidades tecnológicas ocupan el lugar de las habilidades sociales necesarias en los encuentros reales.
La inmediatez de las comunicaciones virtuales no los reemplaza, en los encuentros personales se plasman la historia y la trayectoria de vida y el conocimiento del «otro» como totalidad permite aceptarlo también desde la diferencia. Crear vínculos significa trabajar por ellos, esforzarse por mantenerlos, tiempo, dedicación e historia compartida.
La multiplicidad de medios y formas  de comunicación se manifiesta paradójicamente en una exaltación del individualismo que poco tiene que ver con la solidaridad necesaria para lograr sociedades más inclusivas, justas y tolerantes.

(*) Licenciada en Sociología. Profesora Adjunta en la Universidad Nacional del Comahue.


Opinión
No hay autoridad

Por HERVÉ FISCHER (*)


Una clave dentro de este mundo digital es que la ciberpedagogía está al revés que la pedagogía tradicional. En la web 2.0 no hay autoridad, sino participación. Tiene que ver con la seducción, con lo lúdico. Y no es un pensamiento líneal de una cosa que se tiene que aprender como el catecismo. Es la idea de explorar, de seguir links. No hay modelos. La crisis de la pedagogía digital tiene que ver con que no hay contenidos de calidad, a los profesores les falta formación y están detrás de los niños en eso. Y eso genera miedo. La responsabilidad de las escuelas es alfabetizar a los niños en Internet, aprender a usarla de manera inteligente y educativa, no sólo con juegos y pornografía. Internet para los niños pude ser lo mejor o lo peor. Hay que aprender a usar Internet en las escuelas como se aprende a leer. Pero es más difícil. Hay otros problemas. La responsabilidad de la educación es una prioridad pero es más difícil que nunca. No quiero ser reaccionario o conservador y decir que hay que sacar la PC de la escuela. Sería un error. A la PC hay que aprender a manejarla, a proponer contenidos pedagógicos de calidad. Y para eso se necesita más de cinco años para lograrlo.
Ahora es claro que estamos en un momento de divergencia y sin saber cómo se va a terminar. Tenemos la opción del optimismo. Pero creo que es fundamental que tomemos consciencia que el destino de la humanidad no se lee ni en la naturaleza ni en los libros. Estamos en un avión en el cielo sin saber adonde ir. No hay piloto ni navegador que indique donde aterrizar. Estamos suspendidos y necesitamos aprender a manejar el avión. Darle un sentido a la aventura humana. Y la toma de consciencia es nuestra responsabilidad. Hay que ser consciente de la responsabilidad del peligro y de la capacidad. Somos responsables de nuestro futuro. Nadie lo va a hacer por nosotros. El poder de la creatividad y la tecnociencia se vuelve un motor de evolución antropológica. Tenemos entonces más sentido de la consciencia en nuestra responsabilidad. Y este aumento de la consciencia lo denomino ‘hiperhumanismo’. Hiper en el sentido de los links, de las vinculaciones que necesitamos que se construyan ante nosotros como si la humanidad sea un hipertexto. Lo que tenemos que lograr es una mutación, un aumento de la consciencia humana.

(*) Autor de “El choque digital”. Filósofo, sociólogo, escritor y artista.


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