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Y el Valle daba su primer paso

Se cumplen hoy exactamente 108 años del inicio de una obra que le cambiaría la fisonomía al Alto Valle y serviría como primer paso del desarrollo y el crecimiento de los pueblos: la construcción del dique Ballester. El entonces Presidente de la Nación, José Figueroa Alcorta, realizó su segunda visita al territorio neuquino para colocar la piedra fundamental del faraónico proyecto que durante mucho tiempo parecía un sueño difícil de alcanzar.

El cariño de Figueroa Alcorta por Neuquén no era casual. El mandatario se había casado con Josefa Bouquet Roldán, hermana del gobernador Carlos María Bouquet Roldán y, por este motivo, este rincón patagónico olvidado en aquel entonces merecía tener un trato preferencial de parte de la máxima autoridad de la República.

El proyecto original había sido obra del ingeniero César Cipolletti, quien se encargó de los estudios de los ríos a pedido del anterior presidente, Julio Argentino Roca.

Su colega Rodolfo Ballester fue el encargado de ejecutar el proyecto, que consistía en una enorme estructura de hormigón y hierro que cruzaba el río Neuquén y, a partir de allí, derivaba en un sistema de canales de riego que le darían vida una gran superficie de tierras que serían destinadas para cultivo.

El dique, la obra más importante en ese momento, tuvo tres nombres. Se lo llamó Neuquén, Contralmirante Cordero y finalmente Ballester, en homenaje al ingeniero que lo construyó.

Pasaron 108 años de aquella piedra fundamental que colocó Figueroa Alcorta. A partir de aquel dique nada volvería a ser igual para la vida de los pueblos que crecieron en toda la zona del Alto Valle.

Para levantar el dique hubo que construir un tendido de vías para poder llevar los materiales más pesados.