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Aunque sin brindar precisiones, Fernando Alves Ferreira reconoció haber asesinado a tiros a Eduarda Santos Almeida, en el marco de la formulación de cargos que se realizó esta mañana en el edificio de Tribunales en Bariloche.
Los investigadores tenían el dato certero de que el joven, de nacionalidad brasilera, era el principal responsable de la muerte de la joven.
Fue detenido pocas horas después del hallazgo del cuerpo, en un sendero de Circuito Chico, cerca del lago Escondido.
El cuerpo estaba a pocos metros de la ruta provincial 77 y se cree que la víctima trató de correr por el sendero para escapar de los disparos. Sin embargo, seis proyectiles le provocaron la muerte.
Cuando los investigadores trabajaban en el lugar del hecho, Alves Ferreira llamó a la Policía para denunciar la supuesta desaparición de su “amiga” con quien convivía en una casa de la villa Llao Llao.
Cuando prestó declaración ante los investigadores, las contradicciones de su testimonio complicaron su situación por lo que quedó detenido.
Durante la audiencia de formulación de cargos, pidió la palabra y tras admitir su responsabilidad aseguró que tenía motivos porque su vida estaba en riesgo: “primero mi vida antes que la de los demás”.
Dijo estar arrepentido por dar muerte a su amiga y la acusó de estar vinculada a una red de narcotráfico.
El vínculo entre la víctima y el acusado iba más allá de una amistad. La mujer le subrogó el vientre para gestar dos hijos mellizos que Alves Ferreira inscribió a su nombre, tras contraer matrimonio igualitario con un hombre que murió hace siete meses de manera sospechosa.
El fiscal Gerardo Miranda imputó formalmente al hombre por el delito de homicidio agravado por femicidio, alevosía y el uso de un arma de fuego.
El juez de Garantías Sergio Pichetto admitió la apertura de la investigación y otorgó un plazo de cuatro meses, tiempo en el que el acusado permanecerá detenido con prisión preventiva. El acusado fue asistido por los defensores Estanislao Cazaux, Pablo Calello y Mauro Lescano. Del resultado de la autopsia, puede inferirse que la víctima intentó protegerse ante los disparos, e incluso quiso escapar, dándole la espalda al tirador.
Según se desprende de la investigación, el acusado condujo su vehículo Chevrolet desde su casa, en el kilómetro 24 de la Avenida Bustillo, hasta el sitio donde ocurrió el femicidio. Iba acompañado por la víctima, sentada en la butaca del acompañante.
Los datos que arrojó la autopsia permiten establecer que la mujer trató de escapar, ya que varios proyectiles impactaron en la espalda.