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YPF, rehén de la pelea mapuche

Alfredo Vigil
A principios de mes, la comunidad mapuche Paynemil, con la lonco Elba Paynemil a la cabeza, cortó los accesos al yacimiento Loma La Lata, paralizando la producción de unos 700 pozos. Esto representó para YPF la pérdida de unos 20 millones de dólares.
El argumento esgrimido era que se demoraba el inicio, por parte del gobierno provincial, del relevamiento territorial de acuerdo a lo previsto por la ley nacional 26.160. Lo que pocos sabían era que Elba, con la medida de fuerza, estaba esgrimiendo el poder que le habían cedido un día antes las familias que integran su comunidad al ser ratificada como lonco. Según conocedores de la interna mapuche y de familias que enarbolan banderas de pueblos originarios, el reclamo de Paynemil –no contó con el apoyo de la comunidad Kaxipayiñ– pareció desmedido dado que, horas después de iniciado el corte, ya contaba con el documento firmado por el gobierno neuquino por el cual el relevamiento se iniciaba en septiembre. Sin embargo, deja entrever una demostración de poder dirigida primero a las familias que la votaron; segundo, a la familia Campos, quien deberá tener su aval si quiere tener el apoyo de algún Paynemil en su reclamo territorial; tercero, ante la sociedad, al obligar a que dos funcionarios provinciales vayan al campo a dialogar. Exhibió así su poder de lonco en un campo donde se disputa poder y dinero. Los Paynemil tenían acuerdos al 2014 con YPF que les permitían cobrar unos 14 millones de pesos al año, mientras que los Kaxipayiñ tenían otros por 12 millones. El relevamiento permitirá ahora determinar quién se queda con parte de la torta o quién se queda afuera, sin ser invitado.