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A 2 meses, nada se sabe de los asesinos del zapatero

Sus familiares están indignados porque no avanza la investigación.

Natalia Pérez Pertino

perezn@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Desolación. Desesperanza. Indignación. Falta de Justicia. Los rostros de Lucrecia, Liliana y Georgina hablaban por sí solos. A Fernando Gatti lo mataron de un disparo al corazón en un intento de robo y, a dos meses del crimen, no hay ninguna pista sobre los asesinos.

La noche del 21 de septiembre la vida de la familia Gatti cambió para siempre en apenas 20 segundos. Georgina y su hermano Fernando pasaron a dejar a su abuelo en la casa de los padres en el barrio Río Grande. Bajaron de la camioneta Fiorino, abrieron la reja que da a la calle y cuando estaban por entrar a la casa, dos ladrones los sorprendieron en el hall.

“Uno me agarró del cuello y el otro lo tomó a mi hermano. A mi abuelo lo empujaron y cayó al piso”, recordó Georgina, de 37 años, sobre la trágica noche en que mataron a su hermano.

“Nos tenían a su merced, mi hermano les dejó la mochila para que la agarraran, pero no la tomaron. Uno se fue primero, el otro hizo dos pasos hacia atrás, se dio vuelta, le disparó y escapó”, describió la joven con lágrimas en los ojos al recordar esos 20 segundos fatales.

Dentro de la casa estaba su padre, quien apenas escuchó gritos corrió a la puerta, pero ya era tarde. Los ladrones le habían pegado un tiro al corazón a su hijo de 35 años y escapado saltando la reja. “No pensamos que había sido tan grave, porque se fue caminando”, confió Liliana (65), la mamá de Fernando, y su hermana agregó: “Me dijo ‘me tiraron’, pero estaba de pie. Un vecino lo llevó al hospital”.

En menos de un minuto, un patrullero que estaba cerca arribó a la casa ubicada en calle Tres Arroyos al 200. Georgina les relató lo ocurrido, pero nadie salió a perseguir a los atacantes. “Se quedaron acá, pero no fueron a buscarlos ni a ver cómo estaba mi hermano”, contó la mujer.

Fernando falleció minutos después de la medianoche en el Policlínico debido a la gravedad de la herida por el disparo recibido.

Con la noticia de su muerte, la casa de sus padres se llenó de policías. Peritos de Criminalística levantaron rastros, incluidos los videos de las cámaras de seguridad de la casa. Pero a la fecha, la identidad del asesino y su cómplice aún sigue siendo una incógnita. Como sus rostros estaban cubiertos, no se los pudo identificar. También se desconoce en qué huyeron. “Sólo les vi los ojos”, resaltó Georgina.

“La causa está estancada. No tienen nada. Eso es lo más desesperante de todo”.Georgina. La hermana

“Me escribió un mensaje que decía que dejaba al nono y después venía.A los 20 minutos me llamó mi cuñada desesperada”. Lucrecia. La pareja

“Queremos respuestas.Yo sentí que la fiscal habló de mi hijo como una cosa, con una frialdad tremenda”. Liliana. La mamá

Su pareja: “Planeábamos tener hijos, pero nos lo sacaron tan abruptamente”

“Fer estaba lleno de proyectos. Estábamos bárbaro y planeábamos tener hijos, pero nos lo sacaron tan abruptamente”, expresó Lucrecia, su pareja.

En septiembre de 2011, Fernando volvió de Buenos Aires, donde había ido a estudiar, y se hizo cargo del negocio familiar. Al tiempo regresó su hermana y juntos atendían la reconocida zapatería La Eco, de calle Sarmiento, que tiene más de 30 años en la ciudad.

Era atento, protector, un gran compañero. Así lo describieron las tres mujeres que a la fecha no comprenden cómo alguien se los pudo arrebatar de esa forma tan cruel. “Tenemos bronca e indignación, porque llegaba de trabajar”, resaltó Lucrecia.

Su madre destacó la gran cantidad de personas que se acercaron a despedir a Fernando. “Vinieron sus amigos desde Buenos Aires, algunos no pudieron llegar ese día y vinieron después a saludarnos a nosotros, que ni nos conocían. Eso habla de la gran persona que era, que supo cosechar grandes amistades”, sostuvo Liliana.

Muy lejos del esclarecimiento

La investigación por el crimen de Fernando se estancó hace tiempo. Los testimonios de sus familiares y los videos de las cámaras de seguridad no alcanzaron para que los pesquisas pudieran avanzar en el esclarecimiento del asesinato. Lo único cierto que tienen es que dos sujetos encapuchados, uno de ellos armado, estaban esperando a los hermanos para robarles.

Al principio, desde la Policía y Fiscalía siguieron la hipótesis de que los hermanos habrían realizado alguna operación diferente, pero eso no fue así.

“Nos preguntaban si habíamos cobrado algún dinero, les interesaba saber qué había en la mochila, pero nunca consiguieron nada”, destacó Georgina.

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