El número especial de la revista salió ayer a las calles y promete agotarse en los kioscos de la capital francesa. Hollande, por su parte, eligió volver al mismo edificio donde hace casi un año rindió homenaje a los tres policías que cayeron en las persecuciones posteriores al ataque contra Charlie Hebdo.
El 7 de enero de 2015 los hermanos Said y Chérif Kouachi, de 34 y 32 años, irrumpieron fuertemente armados en una de las sedes de Charlie Hebdo y asesinaron a 12 personas, incluidos cuatro de los caricaturistas más famosos de Francia: Stéphane Charbonnier (Charb), Cabu, Tignous y Wolinski.
Tras una fuga que mantuvo al país en vilo, los hermanos Kouachi murieron a manos de la Policía dos días más tarde, en una imprenta al noreste de París en la que se habían atrincherado.
Ese mismo día también murió por disparos de la Policía un cómplice de los dos hermanos, Amedy Coulibaly, quien en la víspera había asesinado a una agente de esa fuerza de seguridad y después tomó de rehenes en un supermercado judío de la capital a una decena de personas, cuatro de los cuales murieron.