Desde los 7 años y durante una década vivió una pesadilla. Cuando su papá se presentaba a trabajar en la Policía y su mamá tenía que salir de la casa, a ella la dejaban al cuidado de su tío o del abuelo paterno. Resultó que ambos, el tío y el abuelo, abusaron de ella durante 10 años. Ahora afrontan una acusación judicial mientras la niña ya convertida en joven está bajo tratamiento psiquiátrico por los estragos psicológicos que sufrió por los reiterados abusos.
La historia es aberrante por donde se la mire y a esta altura de los tiempos no puede existir un atenuante por tratarse de dos hombres con escasa alfabetización.
La tragedia se sitúa en la zona de chacras de Senillosa. La víctima es hija de un policía, que actualmente está retirado pero en ese momento estaba en actividad, y la madre se dedicaba a las labores hogareñas. Mientras que su tío y abuelo, ambos paternos, trabajaban en las chacras.
"El papá se iba a trabajar y cuando la mamá tenía que salir le pedía al tío o al abuelo que la cuidaran. En esos momentos se producían los abusos", reveló una fuente del caso consultada por LMN.
Ocho años de prisión es el mínimo de pena que establece el Código Penal para este tipo de delitos. El máximo trepa a los 20 años y en toda la franja de pena su cumplimiento es efectivo, es decir que el condenado va a la cárcel.
La pequeña no lograba entender por qué esos familiares que debían cuidar de ella le hacían daño.
"Los abusos más fuertes se produjeron cuando la chica se convirtió en adolescente y se extendieron durante tres años más. En total fue abusada durante unos 10 años", agregó el informante.
Superada la mayoría de edad y tras un largo tratamiento psicológico, la joven con 19 años, llegó un día de agosto de 2016 a la fiscalía de Delitos Sexuales y reveló, entre silencios prolongados y un llanto constante, su tragedia personal.
El padre de la joven se enteró de todo tras la denuncia y lograron contenerlo para que no cometiera una locura.
El fiscal Andrés Azar acusó al tío, que hoy tiene unos 43 años, por abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo, la situación de convivencia y el grave daño a la salud que le provocó a la sobrina. Este último agravante es la primera vez que se introduce en una formulación de cargos.
Ayer, se hizo la audiencia para acusar al abuelo, que tiene unos 85 años, por los mismos cargos, pero como tiene problemas auditivos se pasó a un cuarto intermedio y se ordenaron pericias para definir si es inimputable.
OTRO CASO
Fue condenado por abusar de una niña
Un hombre de 60 años finalmente ayer recibió la pena por abusar de una niña en el barrio Melipal. Le dieron dos años de condena en suspenso, es decir que no va a la cárcel pero ante cualquier delito que cometa terminará preso.
El caso data de 2014 y generó gran conmoción en dicha barriada del oeste neuquino.
De acuerdo con los datos que se ventilaron del hecho, la nena quedaba en la casa de un vecino donde se juntaba a jugar con su amiguita de la misma edad.
El hombre aprovechó una de esas juntadas y no sólo le dio besos en la boca a la pequeña sino que además la manoseó.
La nena logró hacer el develamiento y de inmediato se radicaron las denuncias del caso.
La fiscalía de Delitos Sexuales avanzó en el caso y se logró obtener la culpabilidad. Varias audiencias se realizaron para determinarle la pena, pero el hombre no se presentó, por lo que le declararon la rebeldía y ayer fue condenado en una audiencia que se realizó en al sede judicial de calle Yrigoyen.