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A un mes de que el Congreso de la Nación aprobara la Ley de Interrupción Voluntario del Embarazo (IVE) y de que el aborto sea legal en la Argentina, los profesionales que forman los equipos de salud que se encargan de los abortos legales están viviendo situaciones inimaginadas. Un hecho trascendente que, aseguran, lo cambia todo: no hay que indagar más a las mujeres como si fuera un interrogatorio judicial.
La (IVE), votada en la madrugada del 30 de diciembre de 2020, permite el aborto hasta la semana 14 inclusive. Luego de ese período la interrupción se permite, pero por causales: violación, riesgo de vida, problemas de salud. Desde que la ley 27.610 entró en vigencia el 24 de enero, el 0800 222 3444 de la Dirección Nacional de Salud Sexual y Reproductiva duplicó los llamados. Allí no sólo se pueden hacer consultas sino también denunciar si un centro de salud niega la atención. También hay un mail del ministerio: saludsexual@msal.gov.ar.
"Hay un aluvión de consultas, la demanda es muy importante. El 0800 está desbordado", explica Viviana Mazur, responsable del acceso a la ILE e IVE en la Ciudad de Buenos Aires. "Entre quienes consultan también hay personas que no eran usuarias del sistema público, sino de prepagas y obras sociales, y que hasta antes de la ley resolvían estas cuestiones de forma particular", cuenta esta médica que además forma parte de la Red de Acceso al Aborto Seguro de Argentina (Redaas).
Se trata de una red de profesionales de la salud y el derecho vinculados con servicios de salud pública y comunitaria de la Argentina. Formada en 2011 -por iniciativa del Área de Salud, Economía y Sociedad del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES), a la que luego se sumó el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA)-, desde entonces acompañan y atienden a las mujeres en situaciones de aborto legal para garantizar que se cumpla este derecho.
"Llaman ni bien tienen un retraso y se hacen el test", dice la médica en declaraciones a Clarín. A veces se trata de cuatro semanas, entonces aconsejan esperar una semana más, y confirmar el embarazo con una ecografía.
Según Mazur, el cambio más importante está en la actitud: "Pedir una interrupción antes era vergonzante, se pedía en tono de disculpas, con vergüenza, ahora hay mujeres que hablan de otra manera, saben que es su derecho. El alivio que sentimos de no tener que estar interrogando a nadie es enorme". Luego la médica explica que el perfil de quienes piden la (IVE) es "super heterogéneo" hay mujeres de distintas edades y situaciones socioeconómicas.
Para finalizar la facultativa comentó que todavía hay mujeres que no se animan a pronunciar la palabra "aborto" y hablan de "esa ley nueva". También que hay otras que preguntan muchas veces si de verdad lo pueden hacer porque no pueden creer que sea gratuito en el hospital.
Lo cierto es que en el hospital se realiza menos del 15% de las intervenciones, la gran mayoría se hace con pastillas que recetan los profesionales para usar en los propios hogares, es decir, en forma ambulatoria. Todavía no hay cifras de IVE en Caba, pero es una de las pocas jurisdicciones en el país en la que se cumplía el protocolo de la ILE: en 2020 hubo diez mil interrupciones legales.