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Abrazos como salvavidas

La imagen de una joven de la Cruz Roja abrazando a un migrante llegado de Marruecos recorrió el mundo.

Lloraba, le tendí la mano y me abrazó. Ese abrazo fue su salvavidas”, dijo Luna Reyes, una voluntaria de Cruz Roja de 20 años que con un abrazo intentó contener el dolor de un hombre senegalés que llegó exhausto hasta la playa de El Tarajal en Ceuta, luego de cruzar la frontera con Marruecos.

Fue una de las tantas imágenes que recorrieron el mundo para reflejar fielmente la crisis humanitaria que llevó a más de 8 mil marroquíes a cruzar a nado o en pequeñas embarcaciones y hasta usando botellas de plástico como flotadores, hasta la ciudad de soberanía española ubicada en tierra africana, en busca de mejores condiciones de vida.

La joven dijo que, antes de abrazarlo, observó al hombre pegándose con una piedra en la cabeza porque veía cómo los estaban devolviendo a todos. Reyes le ofreció un poco de agua mientras lloraba desconsolado. Ese gesto no evitó que también fuera expulsado y devuelto a Marruecos, como otros 5600 marroquíes.

Esta joven estudiante madrileña dijo que ese hombre merecía más que un abrazo y eso generó que en sus redes sociales se mezclaran expresiones de reconocimiento como también mensajes racistas y xenófobos.

Otra imagen que recorrió el mundo fue la del buzo rescatista Juan Francisco Valle, que sostiene en brazos a un bebé de apenas dos meses al que salvó de morir ahogado después de que su madre lo atara a su falda y se arrojara al mar. Dos imágenes, entre tantas otras, que expresan el costado más humano de un conflicto diplomático por la soberanía marroquí sobre el Sáhara (en pocas palabras) pero que ha arrojado a miles de personas al vacío de esas aguas del Mediterráneo en las que buscaron una salvación que no llegó.