"Cuando hay menores víctimas de abuso, la Justicia tiene que ser implacable y dictar penas ejemplares.
Lo que me preocupa es el mensaje que la Justicia baja a la sociedad con estos fallos. Por eso decidimos impugnar la condena de cinco años", explicó José Gerez, titular del Ministerio Público Fiscal.
Los jueces María Galeano, Carina Álvarez y Andrés Repetto consideraron que, al no haber existido acceso carnal, no correspondía una condena mayor a pesar de que el hombre es el padre biológico de las niñas y convivía con ellas.
Durante el juicio, el fiscal Rómulo Patti requirió una condena de 15 años de prisión, mientras el abogado querellante, Pablo Gutiérrez, solicitó una pena de 18 años de cárcel para el acusado.
Los ataques fueron cometidos en tres domicilios distintos. Uno en Senillosa, en el que las niñas, su madre y el acusado convivieron. Otro en la misma localidad, donde el acusado vivió luego de separarse de la madre de las víctimas. Además, el fiscal Patti le atribuyó un hecho que ocurrió en la casa de la abuela de las niñas, en Plottier.
Tras conocerse el veredicto, la fiscalía de Delitos Sexuales preparaba ayer la presentación para impugnar la resolución.