El film dirigido por Sebastián Borensztein relata la historia de un ex capitán de la Armada que, luego de participar en uno los vuelos de la muerte de la última dictadura militar, se llena de remordimiento y decide escapar a un pueblo alejado, en donde un amigo le da trabajo en su avioneta fumigadora. Pero los planes se le complican cuando un comisario, encarnado por Oscar Martínez, comienza a sospechar de él y a seguirle el rastro. Por si fuera poco, Tomás Kóblic comienza un romance con una mujer del pueblo que está atrapada en una relación con un hombre que la maltrata.
70.915 personas vieron la película en la que Darín encarna a un desertor en la dictadura.
La palabra del director
No es la primera vez que Borensztein forma equipo con Darín. El realizador de La suerte está echada (2005) eligió al actor como protagonista en su segunda producción, Un cuento chino (2011), y ahora volvió a hacerlo para su tercera película, que nació cuando se estaba terminando el montaje de su predecesora.
"Tenía una decisión casi estética más que una película, tenía ganas de hacer un film en un ambiente rural. Sabía que el tono tenía que ser un thriller sobre un tipo que está huyendo de su pasado", contó Borensztein, y añadió: "Pensé de qué se puede esconder un piloto, y de golpe hizo clic: de haber sido un piloto del 77. A partir de ahí, todo pegó un vuelco. Apareció un contexto histórico enmarcando este thriller con estructura de western, por aquello del forastero que, ocultando su pasado, llegó a un pueblo sin ley y se pone mano a mano en antagonismo con el 'dueño de la ley', el comisario".
El imán del actor y un contexto
Uno de los principales ganchos de Kóblic es Ricardo Darín, cuyo nombre funciona siempre como un imán infalible para el público en general. El otro seguramente sean los vuelos de la muerte. Si bien la última dictadura fue el leitmotiv en varias realizaciones, el extermino aéreo no tuvo demasiadas recreaciones en la pantalla grande. Garage Olimpo (1999), film que relata lo que ocurría en el homónimo centro de detención clandestino, es el antecedente más emblemático que muestra esa cruenta metodología para desaparecer personas. Pero mientras en la obra de Marco Bechis la tortura y el genocidio son temas centrales, en Kóblic sólo es el contexto y el disparador de la trama. Tal vez por eso Darín señaló en una entrevista : "No la veo tanto como una película de la dictadura".