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Por Sofía Sandoval- ssandoval@lmneuquen.com.ar
Para llegar a la competencia en Orlando, Florida, los bailarines Melina Lillo y Fernando Jara tuvieron que atravesar un riguroso proceso de selección que los distinguió entre decenas de propuestas del país. Desde hoy, se instalarán en Estados Unidos para desplegar las coreografías de free style que ellos mismos inventan y que les permiten expresarse sin límites al ritmo del hip hop. Buscarán, también, representar de la mejor manera a su Cutral Co natal y nutrirse de nuevos conocimientos que los lleven a convertir su amor por el baile en su medio de vida.
“El hip hop es mucho más que un baile, es una cultura, una forma de vivir”, asegura Melina, de 22 años, que aún recuerda la primera vez que se fascinó por un paso de baile. Tenía apenas 10 y una de sus amigas le había presentado la música de Michael Jackson. Ella no tardó en rogarles a sus padres que le compraran los cassettes y los videos de sus conciertos, en donde sus retinas captaron por primera vez los movimientos hipnóticos del rey del pop.
“Ahí aprendí que ese baile tenía un origen y un nombre, que se llama popping y es una de las ramas del hip hop”, explica la joven, que ahora da clases de baile junto a Fernando en una academia de Cutral Co. Sus imitaciones de Jackson la llevaron a mamar su amor por la danza y el destino quiso que, en 2016, se encontrara con Fernando para armar un dúo que cosecha cada vez más triunfos.
La llegada de él al mundo del hip hop es un poco más casual. Aunque nunca se había interesado por la danza, se conectó con los grupos de free style como camarógrafo y, mientras filmaba los video clips, se ilusionaba con la posibilidad de estar del otro lado del lente. “No me creía capaz de hacerlo, pero Melina y otros amigos me dieron la confianza para animarme”, dijo el bailarín de 23 años.
Sus dotes para la danza se dejaron traslucir con rapidez, por lo que conformó un sólido dúo con Melina. El 12 de marzo de ese año realizaron su primer show con el nombre de Control Dance y, desde entonces, las puertas comenzaron a abrirse.
Melina y Fernando viajaron a distintas ciudades y hasta a Chile para tomar clases con expertos, y a diario miran videos de otros bailarines que nutren su propio estilo. De ellos toman inspiración para enlazar pasos en coreografías intrincadas que dejan plasmadas en video clips con mucha producción. Se lookean como boxeadores para moverse con la música de Rocky en un ring, o se calzan una nariz roja para atemorizar con un nuevo baile en una casa abandonada.
Pronto, los jóvenes quisieron contagiar su amor por la danza al resto de los jóvenes de Cutral Co. Abrieron una academia que ya tiene unos 20 alumnos de entre 9 y 16 años, quienes también formaron grupos para participar en certámenes de baile. “Queremos que esos grupos crezcan porque es emocionante ver cómo se liberan y se expresan a través del hip hop”, detalló Melina.
Su trabajo riguroso les permitió llegar a los escenarios con los que Melina soñaba desde la infancia, cuando era una pequeña imitadora de Michael Jackson. Llegar al gimnasio municipal de Cutral Co fue su sueño cumplido. ¿El de Fernando? Presentarse ante multitudes en el imponente estadio Ruca Che, o irse lejos de casa, a Córdoba, sólo con la música y sus pasos de baile.
Los jóvenes comenzaron a desplegar sus cualidades en shows privados y en concursos, hasta que llegó la oportunidad de llegar a un mundial. Ganaron un selectivo en San Martín de los Andes y, más tarde, quedaron entre las cinco mejores propuestas del país para viajar a Orlando y competir a nivel internacional.
“Queremos aprender mucho de los bailarines que hay allá, hacer todos los seminarios y también disfrutar”, detallaron los bailarines en relación al evento, que los ocupará hasta el 6 de diciembre en el estado de Florida. Según comentaron, el objetivo es dejar bien parada a la provincia y, además, traerse nuevas armas para aplicar en sus presentaciones y en las clases que diseñan para sus alumnos de Cutral Co.
Aunque el viaje fue costoso, el dúo decidió abocar gran parte de sus ingresos a concretar lo que antes aparecía como un sueño lejano. “Juntamos fondos a través de la danza, con los shows, las clases y hasta clases privadas”, señalaron. También, llevaron adelante un concurso de talentos en Cutral Co, que convocó a más de 500 personas dispuestas a ayudar. “Fue también una forma de que los artistas se muestren y tengan su primera oportunidad”, aclaró Melina.
Aunque el viaje que comenzaron parece ocupar todos sus deseos, los jóvenes no se amedrentan con los desafíos del futuro. “Queremos seguir capacitándonos y hacer crecer nuestras clases, para que cada vez más chicos conozcan este estilo y se sumen a bailar”, dijo Fernando. Melina agregó que, a partir del éxito del concurso de talentos, pensaron en repetir estas presentaciones dos veces al año, con el objetivo de que más artistas nuevos salgan a la escena de su ciudad.
Además de la técnica que perfeccionaron y la creatividad para sus coreografías, lo que más funciona en el dúo es la química entre ambos bailarines. Por eso, nunca pensaron en ampliar su formación. “Nos conocemos hace años y pasamos mucho tiempo juntos, ya somos una sola cabeza y nos entendemos muy bien”, detalló Fernando sobre el dúo, que busca dar que hablar en el universo de la danza local.