Por Laura Hevia
Son las 22 y la sala de espera está llena. Puertas adentro, los pasillos están casi en silencio. Allí, comienza un laberinto que médicos y enfermeros recorren con total naturalidad. Hay siete consultorios ubicados a los costados. Luego, están los siete boxes y tres shock rooms donde se atienden los casos más graves.
La puerta por la que entran las ambulancias se abre y llega el primer paciente. Rápidamente dan un informe a los doctores: edad, qué le pasó, con quién está. Mientras, quienes lo reciben comprueban si está consciente haciéndole preguntas. El procedimiento es casi siempre igual.
Es un joven de 26 años que vive en Centenario. Se golpea el pecho y grita de dolor. Al costado de la camilla, su mamá intenta contener las lágrimas mientras el personal le pide que se vaya a la sala de espera.
La tensión crece a medida que pasan los minutos. Puede ser una perforación de pulmón, un malestar cardíaco o una sobredosis. Lo primero que hace el equipo es descartar las opciones más graves e intentar estabilizarlo.
Se le inyectan calmantes, se le hacen radiografías y un cardiólogo evalúa su corazón. Así transcurren más de tres horas hasta que el paciente deja de gritar. Mientras, los médicos esperan los resultados de un examen de toxicología. Es que en los últimos meses, los casos de sobredosis con drogas son cada vez más frecuentes.
"Se ve mucho consumo de alcohol y de drogas. En todas las edades y niveles sociales", explicó Gabriela Parada, una de las médicas de Emergencia. En el caso del consumo de drogas, las personas llegan a la guardia en un estado de excitación que incluye hiperactividad, agresión a otros o a ellos mismos.
"Es moneda frecuente. Siempre en la guardia tenemos alguno con intoxicación medicamentosa, de alcohol o de drogas.", comentó Gilda Casagrande, jefa del Servicio de Emergencias.
El joven duerme en una camilla cuando llegan los resultados del examen que dio negativo. Como ya no corre riesgo de vida, los médicos de la guardia piden una ambulancia y lo derivan nuevamente a Centenario para que continúen tratándolo.
En los últimos años, los casos de heridos con arma blanca o de fuego y en accidentes de tránsito son también los que más aumentaron en la provincia.
Rápidamente, pasan al joven a otra camilla, le sacan la ropa y le preguntan qué pasó. Cuenta que manejaba cuando se le cruzó un perro, volanteó y terminó contra un poste de luz. "¿Por qué no tenías el cinto?", ¿a qué velocidad ibas"?, le preguntan. El conductor tiene la nariz quebrada y la cara hinchada por los golpes.
Los accidentes de tránsito son la principal causa de heridos en la ciudad, especialmente los que tienen a motociclistas como protagonistas. "Hay muchos y siempre vemos accidentes relacionados con el alcohol y las motos. Más que nada cuando están recién cobrados", contó Casagrande.
"De repente empezamos a saltar todos y se me mezclaron. No me acuerdo. Ella empezó a saltar con otro grupo y se me perdió. Me habían dicho que se había ido al baño, pero se ve que le dieron de todo", comentó la mujer mientras el equipo médico trabajaba para desintoxicar a la adolescente.
José María Tapa, médico que la atendió, coincide con otros profesionales en que son cada vez más frecuentes los casos por exceso en el consumo de bebidas en la ciudad y que cada vez son más chicos los que llegan al hospital.
"Es preocupante que cada día hay más jóvenes que ingresan con intoxicaciones de alcohol muy severas. Es muy poco eficaz el control de la prohibición en adolescentes. Evidentemente, en un acto partidario fue gente adulta la que le dio para tomar", expresó.