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Las elecciones en Alemania dejaron unos resultados muy igualados: los socialdemócratas liderados por Olaf Scholz (SPD) consiguieron el 25,7% de los votos. En segundo lugar, se encuentran los conservadores de Armin Laschet (CDU) con el 24,1%. En tercer y cuarto lugar se ubicaron el Partido Verde (GRÜNE) con 14,8%, y los liberales del FDP con 11,5%. El escaso margen deja muy poco claro quién gobernará el país tras la salida de la canciller Angela Merkel tras 16 años a cargo del Estado alemán.
Según esos guarismos, el SPD obtendría 204 bancas en el Bundestag (cámara baja del parlamento) y la alianza CDU-CSU tendría 197, sobre 730 escaños totales, según la agencia de noticias DPA.
El candidato a canciller de SPD, Olaf Scholz, afirmó que su partido logró un "gran éxito" y se manifestó dispuesto a "formar gobierno”. "Por supuesto que estoy contento con los resultados electorales; muchos votantes dejaron bien claro que quieren un cambio en el gobierno y que el próximo canciller debe ser Olaf Scholz", dijo de sí mismo.
Mientras tanto, el candidato a canciller de CDU-CSU, Armin Laschet, convocó a los demás partidos a formar una coalición "contra un gobierno de izquierda". "Un voto a la Unión es un voto contra un gobierno federal de izquierda, por eso vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos para formar un gobierno federal liderado por la Unión", y luego remarcó que esa nueva alianza debería llamarse "Coalición Futuro", e incluir al Partido Liberal Demócrata (FDP) y a Los Verdes.
Por su parte, Markus Soeder, líder de la CSU, interpretó que los resultados son un revés para Scholz porque este prefería formar una coalición de gobiernos con ecologistas y La Izquierda.
Hasta el momento ninguno de los dos grandes partidos mencionó a posibilidad de reeditar la gran coalición entre SPD y CDU-CSU que dominó la escena política alemana en los últimos ocho años.
Detrás de los dos grandes partidos quedaban Los Verdes (13,8% de los votos y 114 bancas), el FDP (11,7% y 91 diputados), la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD, 10,9% y 83 escaños), y La Izquierda (5% y 40 asientos).
La líder de Los Verdes y también candidata a canciller, Annalena Baerbock, admitió que su fuerza resultó derrotada y reconoció "errores propios" en la campaña electoral. La mayor preocupación, sin embargo, estaba en La Izquierda, que precisaba confirmar al menos su 5% de votos ya que ese es el mínimo requerido para poder entrar en el parlamento. Si se confirmaran esos resultados, AfD pasaría se ser la tercera fuerza política a la quinta.
En tanto, SPD mejoraría claramente su performance en las legislativas anteriores (20,5% en 2017), pero quedaría lejos de la contundente victoria que esperaba para poder formar gobierno con comodidad.
En cambio, CDU-CSU quedaría lejos del 32,9% de respaldo que obtuvo hace cuatro años, en las últimas elecciones con Merkel como candidata a canciller, y tendría ahora el peor resultado electoral de toda su historia.
A diferencia de la Argentina, en Alemania el jefe del gobierno no es elegido directamente, sino por el nuevo parlamento. No obstante, la figura del candidato al Ejecutivo designado por cada partido juega una relevancia creciente en el electorado, que no solo vota al diputado de su distrito, sino también al partido que apoya al postulante a canciller que más le convence.