Ayer, tras sobrevolar la zona, el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) informó que el nuevo cráter está ubicado en la ladera este del volcán Nuevo, a 40 metros del borde que concentra la principal actividad símica superficial, relacionada con el sistema hidrotermal de este volcán.
El organismo explicó que las explosiones freáticas iniciadas el 8 de enero han tenido como centro de emisión a una nueva abertura, que podría ser modificada morfológicamente en explosiones o emisiones sucesivas.
Asimismo, la temperatura de los gases emitidos no ha superado los 120 °C, lo que sugiere un carácter hidrotermal de las explosiones. Es decir, hasta este momento no existe evidencia de magma en la superficie o cerca de ella, puesto que ese tipo de material volcánico suele presentar temperaturas sobre los 700 o los 1000 grados Celsius, como sucedió, por ejemplo, en los ciclos eruptivos de los
volcanes Villarrica y Calbuco en 2015, ubicados más al sur.
Más allá de la fumarola de tonalidad blanquecina, no se perciben olores sulfurosos ni precipitación de azufre en superficies aledañas a las columnas de humo.