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Los científicos advirtieron por un sorpresivo rompimiento de una barrera de 1200 kilómetros de hielo que permitía frenar el avance del glaciar Conger, ubicado en el este de la Antártida: ocurre que las inusuales altas temperaturas en la zona (se registraron -11°, cerca de 40° por encima de lo habitual en esta época del año) generaron su desintegración total. El evento podría estar íntimamente relacionado con el calentamiento global, si bien hacen falta más elementos y nuevas investigaciones para confirmar las causas profundas del hecho.
El cambio de clima fue provocado por la irrupción de “ríos atmosféricos” que atrapan aire cálido y ocasionan calor. La plataforma comenzó a moverse a principios de agosto, según indicaron los investigadores, y la coyuntura preocupa ya que el bloque era clave para evitar aumentos en el nivel del mar. En marzo, además, ya se habían detectado desprendimientos en los glaciares de Totten y Glenzen, por lo que el monitoreo en la región de la Antártida Oeste es constante.
“La barrera que se desintegró tiene volúmenes bastante más pequeños que otros rompimientos que se registraron antes, pero el lugar en el que se dio es algo muy llamativo para toda la comunidad científica”, especificó Sebastián Marinsek, que forma parte del Instituto Antártico Argentino (IAA).
Además, el experto explicó que la zona está considerada como “en equilibrio, con tendencias al descenso de temperaturas y como una gran masa de hielo estable”, y detalló que el suceso era “inesperado” ya que los hielos tardan miles de años en formarse como tales.