Productos que antes se evitaban, como el huevo, hoy se recomiendan. El equilibrio es la clave.
Buenos Aires.- No a la carne. Adiós a las harinas. Basta de lácteos. La demonización de los distintos grupos de alimentos también tiene sus ciclos. Se los puede acusar durante una década por sus propiedades nocivas y a la siguiente, sobre la base de esas mismas características, se los entroniza.
"El huevo estuvo en el banquillo de los acusados durante años y ahora es el rey. El año pasado, por ejemplo, las nuevas guías dietarias de Estados Unidos eliminaron el colesterol de la lista de nutrientes críticos para el riesgo cardiovascular. En los años 80 se lo responsabilizó de todo, y ahora de forma casi absurda se recomienda 'coma mantequilla'", dice Mónica Katz, médica especialista en nutrición.
La mesa de ahora tampoco es la misma de antes. Comer se ha vuelto un hábito sofisticado, de paladares complejos. A diferencia de generaciones pasadas, hay más conocimiento y conciencia sobre los daños que provocan los excesos y los productos ultraprocesados. También hay más patologías y trastornos peligrosos, como la ortorexia, que es la obsesión por consumir alimentos saludables, puros y limpios.