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Después de un año y medio de que el pozo ciego de su casa rebalsara, Aldana, de 14 años, no tendrá que visitar a su vecino cada vez que quiera ir al baño. No deberá utilizar en la noche un tacho como inodoro, ni cruzar la calle para poder usar la ducha. Ni ella, ni su hermana, ni su madre, ya que el cuerpo docente de la Escuela Nuestra Señora de La Guardia armó una cuadrilla y dignificó la vida de esta estudiante que vive en la Toma Las Flores.
"Ahora no la vamos a ver tan seguido a mi vecina", bromeó la mamá, Stella, contenta porque ya tiene baño y una casa "un poco más completa". Oscar, quien es preceptor y ofició como jefe de obra en esta remodelación, aseguró que con la construcción cubre "las necesidades mínimas", pero dejó en claro: "Para que sea digna le falta mucho aún".
A este hogar, a 50 metros de Avenida del Trabajador, lo habitan tres mujeres: Stella (de 42), Aldana y su hermana (11). Este trío vivió un año y medio sin baño, en una casa sin revocar y con el techo de cartón.
"Cuando llueve, me quedo inmóvil, tengo artritis en todo el cuerpo y no me puedo mover", había contado hace casi un mes Stella cuando el cuerpo docente comenzó con la obra.
Casi 30 días después y "gracias a las distintas donaciones que se fueron haciendo", Oscar y su equipo logró cumplir el objetivo. "Le hicimos todo el techo nuevo y seguro, con chapas, aislantes y como corresponde. Además, le colocamos el revoque de afuera. Ambas cosas lo que harán es no dejar que pase la humedad y así contener el calor interno porque acá en las noches sigue haciendo mucho frío", describió el preceptor.
A su vez, hicieron un nuevo pozo ciego en el patio y lograron darle a Aldana y a su familia el derecho a tener un baño dentro de su hogar.
Aldana asiste a la Escuela Nuestra Señora de la Guardia, un colegio que trabaja con chicos carentes de recursos. Tiene una currícula distinta, ya que aborda temáticas como bioconstrucción, economía popular feminista y, por sobre todo, analiza la educación en un plano elemental. "Si uno de nuestros alumnos no puede comer, no va a poder estudiar. Por eso intentamos trabajar en todos los aspectos de los chicos, en donde sabemos que por ahí estamos cubriendo un trabajo que no es nuestro... pero siempre lo intentamos", aseguró la responsable legal de la institución, María Inés Cafiero.
Bajo este concepto, la alumna de 14 años aseguró hace dos meses que tenía un problema. El cuerpo docente evaluó la situación y decidió actuar. Empezaron una colecta de materiales y elementos de construcción, y los docentes pusieron el cuerpo y la mano de obra.
Tras conseguir y cumplir este primer objetivo, Oscar aseguró que hay muchos otros alumnos que tienen problemas similares: "La verdad es que muchos de nuestros chicos y chicas vive en ambientes muy carentes, y vamos a intentar ayudarle como hicimos con Aldana".
Con otro proyecto en la cabeza, que dignificará el hogar de otra alumna, este preceptor aseguró que se creó "una cuadrilla": "Trabajamos muy bien, nos entendimos y la idea es seguir ayudando. Intentaremos estar en donde hagan falta y esto sale siempre del corazón porque nosotros no nos podemos ir a dormir tranquilos si no hacemos nada para que nuestros chicos tengan cubiertas las necesidades básicas".
Con "la mano de obra cubierta", esta cuadrilla dejó el mismo número de CBU: 0970022213002191530023 - ALIAS: ESCUELAGUARDIA , para poder hacer donaciones con los montos que se pueda, que "todos serán bienvenidos e irán destinados a los materiales a esta nueva casa". Además, piden enviar un "AVISO DE TRANSFERENCIA" por Whatsapp al 2996240764 o por email a secretariaguardia@gmail.com.
Con el lugar en la sociedad que este cuerpo docente no debería ocupar, las decenas de personas que están detrás de la voz de Oscar "lo hacen siempre de corazón". "Acá nadie quiere sacar pecho diciendo que nosotros somos más buenos que el resto ni de quién es la culpa. Solo queremos que nuestros alumnos tengan cubiertas las necesidades básicas para poder estudiar", concluyó el docente.