Lo primero que llama la atención es que anda en medias, lo segundo es que son las medias de San Lorenzo de Almagro. Así va y viene por la oficina porteña de Distribution Company, de las fotos en el microcine a una entrevista en la sala. Serio, apenas saluda y no mira demasiado a los más de diez periodistas que lo esperan. Entre una cosa y otra sale a la calle a fumarse un cigarrillo. Ninguna de las personas que pasa frente a él, en pleno barrio de Once, se da cuenta de que el rubio de lentes es una estrella de Hollywood, protagonista de la saga El señor de los anillos como Aragorn, uno de los actores dilectos del director David Cronenberg y, hasta que Jorge Bergoglio se convirtió en el papa Francisco, el hincha de San Lorenzo más famoso en el mundo.
“Me gustaría festejar con el Papa en Marruecos. Espero que vaya. Si no, no sé si es tan Cuervo”, bromea Viggo Mortensen sobre el Mundial de Clubes. Nacido en Nueva York pero criado entre Buenos Aires y Chaco, aunque vive en Madrid, pasa mucho tiempo en Argentina. Y su castellano es tan perfectamente rioplatense que sorprende. Esta vez vino a presentar Jauja, el film de Lisandro Alonso co-guionado con Fabián Casas que lo tiene como protagonista, productor y músico. “Es la historia de un padre que viene a la Argentina en el siglo XIX con su hija adolescente, que se enamora de un soldado y se escapa en un territorio desconocido y peligroso. Es una historia clásica, de aventuras”, cuenta.
-¿Qué recuerdos te trajo filmar en Argentina?
Andar a caballo por La Pampa me hizo recordar mi infancia. Porque aprendí a montar a caballo en este país, en paisajes muy similares. Así que estaba feliz con poder hacer esta película. Pero no me ayudó para nada a hacer mi personaje, porque para él es todo muy extraño: los argentinos, su cultura, su forma de hablar y de manejarse. Los paisajes también le resultan muy extraños, porque él quiere volver a su casa, a su patria, que es Dinamarca. Es como un tipo torpe, fuera de lugar.
-Tu padre era danés y vos en algunos momentos de la película hablás en danés.
Me acordé de mi padre y de su acento cuando hablaba en castellano. Mi papá siempre fue diferente. Era un poco cómico cuando hablaba con ese castellano con acento danés. Como mi personaje, quería y buscaba que la gente le hiciera caso. Mi papá decía: “Llegamos a las 4 y media y empezamos a trabajar”. Y si iba a las 4 y media y no había nadie, se enojaba. Lo volvía loco esa cosa más relajada de los argentinos. Al tener que hacer de un tipo como él, me agarró cierta ternura. Le tuve más compasión.
-Jauja tiene que ver con la búsqueda de una tierra prometida. ¿Cuál es la tuya?
En parte es eso que uno cree que desea de la vida. Es como que tenés una lista con lo que más querés. Pero, generalmente, te llegan otras cosas que querés o pensás que querés. Y esa cosa que tanto añorás, a lo mejor hasta lo apuntaste en algún lado o alguien te recuerda de tus deseos pasados, puede cambiar y después pensás: qué raro, ahora no lo veo así. ¿Qué es la felicidad? La mente humana es una jungla. Tiene que ver con la idea de Jauja. Con esta película que es distinta, una aventura muy original que deja algo para pensar, aunque te pelees con la película. Y eso no ocurre con muchas. Que salís después a tomar un trago o a comer algo y hablás durante toda la cena del film. Ocurre muy poco. Con ésta, seguro.
-Además te involucraste como productor y en la música del film…
Siempre me meto en el trabajo colectivo de las películas. Hay directores que son más abiertos a este tipo de participación. Por ejemplo, en el caso de Cronenberg. Me interesa cómo se hace la fotografía. A mí en general me cuesta decir que sí a un proyecto. Sé que el rodaje y la promoción es un período largo y por eso es mejor hacer cosas que a uno le gusten. Ser productor me ayuda a defender la película antes, durante y después.
-En la presentación de la película en el Festival de Mar del Plata dijiste que se te apareció el espíritu del legendario jugador de San Lorenzo Victorio “el Manco” Casa…
(Se ríe) Sí, yo no creo en estas cosas, pero el Manco Casa, que nació el 28 de octubre de 1943 en Mar del Plata, justamente, me dijo que le pidiese a todos, cuervos o no, que pongan plata para los metros cuadrados para volver a Boedo… Igual habíamos tomado mucho vino.
-¿Vas a Marruecos?
Sí, voy a ver la final. Y espero que sea entre el Real Madrid y San Lorenzo: Hay una diferencia muy evidente entre los dos equipos, pero creo que el Ciclón tiene aguante y puede sorprenderlos.
-¿Conocés al Papa?
No, casi nos cruzamos porque él fue a bendecir la capilla de la Ciudad Deportiva de San Lorenzo cuando la inauguramos. Pero yo ahí no estaba. Si es cuervo de verdad, debería ir a Marruecos. ¿No?
¿Es cábala lo de las medias de San Lorenzo?
Sí, las uso en los días de estreno. Las usé en el festival de Cannes, donde ganamos el Premio de la Crítica Internacional, y las voy a usar en Marruecos, por supuesto.