"La violencia no se ha detenido: aumentaron las agresiones a las mujeres", dijo Valdette Willemann, responsable de la organización al portal BBC Mundo.
El método más usado es la aplicación de Depo-Provera, un producto que las protege durante 3 meses, conocido en Centroamérica como "inyección anti-México".
5 asesinatos de mujeres por mes se registran en la frontera México-Guatemala.
La mayor parte de los crímenes se comenten en el corredor entre el departamento de Huehuetenango, en Guatemala, y Comitán, Chiapas, México.
El uso de anticonceptivos entre las migrantes para mitigar en algo la violencia sexual es una práctica extendida no sólo entre mujeres adultas, sino también entre adolescentes.
A veces son los mismos traficantes de personas, conocidos como "coyotes", quienes aconsejan tomar esos medicamentos. La advertencia se repite a lo largo de la ruta hacia el norte.
Es que desde el principio, muchas asumen que entre los costos del viaje por México se encuentran las agresiones sexuales.
Recientemente, organizaciones como la Red Mesoamericana Mujer, Salud y Migración, así como Formación y Capacitación (Foca), presentaron el informe "El corredor Huehuetenango-Comitán", una cartografía sobre las mujeres en las migraciones.
El documento destaca, entre otros temas, que algunas migrantes se ven obligadas a sostener relaciones íntimas como requisito para cruzar la frontera sur de México.
"Hemos visto muchos testimonios de mujeres migrantes que deciden ellas mismas pagar esta cuota con tal de no ser sujetas de más violencia sexual dentro del camino", indica Perseo Quiroz, director de AI México.