La joven decidió llevar su despido a la Justicia, y contó que se veía obligaba a usar varias capas de ropa, incluido un chaleco térmico.
Una trabajadora fue despedida en una cafetería tras reclamar por el frío en el trabajo. La empresa tomó la decisión luego de su queja interna, pero la Justicia determinó que el despido fue improcedente y ordenó una indemnización millonaria.
La situación se originó por una práctica habitual del local: mantener la puerta abierta para atraer clientes incluso en invierno. Ese punto, que parecía menor, terminó en un conflicto laboral y en un fallo que refuerza los límites sobre las condiciones de trabajo.
El caso tiene como protagonista a Leila Ayad, empleada del local -ubicado en la ciudad de Londres - desde 2023. La trabajadora expresó su malestar a través de un grupo interno de WhatsApp, donde explicó que el ambiente resultaba incómodo para trabajar.
Según detalló, la temperatura dentro del local descendía hasta los 12 grados, lo que la obligaba a usar varias capas de ropa, incluido un chaleco térmico. También indicó que no se permitía encender la calefacción, lo que agravaba la situación.
El planteo quedó registrado dentro de los canales de la empresa y estuvo vinculado a un aspecto concreto: el bienestar laboral y las condiciones mínimas para desempeñar sus tareas. No se trató de una queja aislada ni informal, sino de un reclamo directo sobre el entorno en el que debía cumplir su jornada.
Reducción de horas y despido: qué hizo la empresa
Después del reclamo, la relación laboral cambió. La empresa decidió reducirle la carga horaria, una medida que marcó un giro en su situación dentro del local y que impactó de forma directa en sus ingresos.
Meses más tarde, llegó el despido mediante un correo electrónico. La firma argumentó problemas de puntualidad, actitud y desempeño, sin mencionar el conflicto por la temperatura ni el planteo previo de la trabajadora.
Ese punto resultó clave. Para la empleada, existía una relación directa entre su queja y las decisiones posteriores. La falta de una respuesta concreta al problema y la ausencia de medidas correctivas reforzaron esa interpretación.
Además, el contexto mostró una secuencia clara: primero el reclamo, luego la reducción de horas y finalmente el despido. Esa línea temporal fue determinante para el análisis judicial.
El fallo judicial y las razones del tribunal
El caso llegó a un tribunal laboral, que analizó el contexto completo. La resolución concluyó que el despido fue injustificado y que existió una conexión entre el reclamo y las medidas tomadas por la empresa.
El tribunal valoró especialmente que la queja estaba vinculada a salud y seguridad laboral, un aspecto que debe ser atendido por el empleador. También destacó que la trabajadora utilizó canales internos y que no recibió una respuesta adecuada.
Entre los puntos considerados, se destacan:
- El reclamo estaba relacionado con condiciones de trabajo
- La temperatura afectaba el bienestar de la empleada
- No hubo una solución por parte de la empresa
- Se detectó una secuencia de medidas tras la queja
- El despido resultó desproporcionado
Como resultado, la Justicia ordenó el pago de 21.533 libras esterlinas, equivalente a más de EUR 20.000 (unos 32 millones de pesos argentinos). El fallo dejó en claro que la empresa no logró justificar de manera sólida su decisión sobre el despido.
El caso es un claro ejemplo una tensión habitual en el sector comercial: decisiones pensadas para atraer clientes pueden impactar en el entorno laboral. En ese contexto, la resolución marca un límite concreto y refuerza la protección frente a situaciones que afectan la seguridad y el bienestar de los trabajadores.
Te puede interesar...











