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El Departamento Antinarcóticos de la Policía neuquina es una de las áreas más ocupadas de la fuerza, y es que el tráfico de drogas no es sólo una actividad prolífica sino “un negocio que no tiene fronteras e instala un consumo problemático”, como confía su director, el comisario Nelson Peralta, en una entrevista exclusiva a LM Neuquén.
El Departamento fue recientemente repartido en varias subdivisiones, atentos al caudal de trabajo que genera la actividad ilegal en la provincia y el esfuerzo que requiere en el día a día para ser combatida. Así es que, actualmente, 49 efectivos en turnos reducidos -aún afectados por los protocolos vigentes- se reparten las tareas de prevención en la vía pública, colaboración en allanamientos, investigaciones ordenadas por el Juzgado Federal, contraste de información de las denuncias que se reciben diariamente, entre otras.
La División Antinarcomenudeo es quizás de las más ocupadas, ya que son quienes investigan el microtráfico en la región, es decir, las bocas de expendio de droga o “kiosquitos narco”.
“Las denuncias por las bocas suele ser el reclamo más escuchado de parte de las comisiones vecinales porque es lo que le molesta al vecino, por eso nos nutrimos mucho de sus denuncias”, explicó Peralta.
Un grupo especializado se encarga de corroborar cada dato que ingresa, dando intervención primero al Juzgado Federal a cargo del juez Gustavo Villanueva para luego avanzar con las tareas habituales: observación, escuchas, seguimiento por redes sociales, etc.
Las redes sociales, que tan asiduamente utilizamos para muchas de nuestras interacciones, constituyen otro canal importante para detectar la venta de estupefacientes al por menor, generalmente mediante la utilización de códigos específicos para no quedar expuestos, aunque a veces la falta de pudor también sorprende. “A veces se suben fotos explícitas de las sustancias, y eso nos clarifica muchísimo el panorama”, confió el jefe del Departamento.
En los primeros nueve meses de este 2021, de reactivación luego de la quietud que significó la pandemia en muchos ámbitos -aunque esto no fue así para el narcotráfico-, el Departamento lleva secuestrados unos 87 kilogramos de marihuana entre intervenciones en la calle y secuestros realizados durante allanamientos a “kioscos” o en el marco de otras investigaciones.
En el caso de la cocaína, cuyas dosis son mucho más costosas -rondando los 2 mil pesos-, es lógico que el secuestro sea menor: en 9 meses se han recuperado cerca de 7 kilos. Lo mismo se repite para las dosis de LSD, cuya presencia se registró en un número reducido de procedimientos, alcanzando apenas los 942 troqueles secuestrados.
Mientras cada investigación avanza, los secuestros son resguardados en cajas fuertes con custodia permanente, hasta que desde la Justicia Federal se dé por finalizada la causa y ordene su quema, usualmente practicada en los hornos de los cementerios municipales.
Dada la demanda del trabajo, el protocolo que trajo aparejado la pandemia de coronavirus para evitar los contagios, fue ineludible. Los allanamientos implicaron la asignación de funciones específicas a cada efectivo para evitar agolparse en espacios cerrados y también la suma de uno o dos autos más para concretar cada traslado.
En esta línea, Peralta detalló: “Fue todo un desafío, pero se pudo. Se separaron las guardias y con cada ingreso, el jefe de guardia tomaba la temperatura a cada uno y hacía un conteo; nos turnamos para que no haya tanta gente en la oficina. De esa manera, hubo algunos casos, pero se los pudo aislar a tiempo porque se estructuró de tal forma que tengan el mínimo contacto con el resto y si había un contagio, se sabía con quien había estado. Entonces, no sufrimos tantas bajas repentinas. Fue buena la estructura, nos demandó un tiempo, pero funcionó”.
Como en todos los ámbitos, la capacitación y el aprendizaje constante es un punto clave para asegurar un trabajo exitoso, y es así que el Departamento Antinarcóticos no es la excepción. Al menos dos veces por semana, se recibe a agentes de otras áreas para enseñar sobre la primera intervención o sumar saberes específicos a la tarea diaria, lo que también incluye el repaso de errores usuales en los procedimientos que deben ser eliminados.
Peralta señaló que el área que se ocupa del narcomenudeo en la provincia “se nutre mayormente de las denuncias recibidas a través de la aplicación Neuquén Te Cuida”, la app que implementó el gobierno provincial hace ya dos años, y que actualmente recepciona “entre dos y tres denuncias al día” por bocas de expendio.
“Ahora ha mermado un poco, pero ese promedio se mantiene, la pandemia trajo un aumento considerable porque había más gente en casa durante el día y saltaron muchos problemas económicos que permitieron que se vean bocas de expendio que antes no se veían. Se tuvo que intensificar mucho ese trabajo de investigación”, confió el comisario.
En este sentido, indicó que de tener unos tres o cuatro efectivos chequeando la información brindada por las denuncias, el personal debió ascender a 10 agentes trabajando en ello constantemente.