Carolina Diocare
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Un asesino al que se encontró culpable de violar a su hermanito adoptivo sigue legalmente en libertad, ya que aún no se realizó la audiencia para que comience a cumplir la pena de 10 años que quedó firme en diciembre del 2016. La víctima, que ahora tiene 19 años, se lo cruzó en la calle.
“Tía, me lo crucé”, le dice la víctima a Valentina (nombre ficticio), quien lo ha criado como a un hijo. “¿Y qué hacés cuando lo ves?”, lo interroga, preocupada, con el estómago revuelto.
“Nada, agacho la cabeza”, le responde el joven, al que siempre verá como si fuera chiquito. “Usted no tiene que agachar la cabeza, hijo, usted no fue culpable de nada”, le explica ella con voz de madre, mientras se angustia porque el niño al que crió desde los 12 hasta los 15 años sigue viviendo con miedo.
Valentina se enteró de los abusos hace siete años, cuando el chico se fue a vivir con ella. Ya desde sus incipientes ocho meses, a él le tocó conocer lo que era el desarraigo: su mamá lo entregó a una familia sustituta. Fue en ese momento que su hermano creció y le mostró lo que era vivir una pesadilla: abusó de él desde los 8 hasta los 10 años. También en ese entonces conoció a Valentina, en ese momento una amiga de su madre adoptiva que tiempo después se convertiría en su salvación.
“Empecé a ver que se comportaba de manera extraña hasta que un día me senté con él y le pedí que me respondiera con la cabeza”, recordó la mujer sobre el día en el que se animó a preguntarle si habían abusado de él. A Valentina no le quedaron dudas. “Él se largó a llorar y yo lloré junto con él”, reconoció la mujer, al tiempo que describió el nudo que se le entretejía en el estómago al conocer la verdad.
“En ese momento, yo me fijé en ese hijo que no era hijo de nadie, traté de hacerme cargo y ahí descubrí todo”, refirió Valentina y señaló que otro de sus hermanos también abusó de él, pero que se suicidó en el 2012 y sólo uno fue declarado responsable. “Se ahorcó en Cordón Colón porque sabía que se le venía el juicio”, sentenció áspera la mujer, y afirmó que volvería a hacer la denuncia por algún otro chico que pase por lo mismo.
Se trata de un hombre de 29 años que cumplía una pena por homicidio cuando fue condenado por abuso sexual.
“La Justicia es una cagada”, resume Valentina, que aunque aclara que no comprende los tecnicismos judiciales, nadie le puede explicar qué hace en libertad si ya fue declarado culpable.
Es que Valentina también se lo cruzó: fue hace tres meses en las calles Godoy y Pastor Pluis, a bordo de una Fiorino. Ese día le quedó grabado, al igual que la impotencia y la bronca, mientras sus ojos se abrían grandes a la injusticia.
Hace ocho meses, un asesino violador debería estar tras las rejas. Si embargo, sigue libre porque aún resta una audiencia que así lo determine. ¿Quién se lo explica a Valentina?.
“El abusador vive en Cordón Colón con su mamá. En esa casa había más menores, yo pedí que intervinieran. Para mí la Justicia no existe”.Valentina. Se reserva la identidad de la denunciante por temor.
La situación judicial del caso
“Logré reflotar la causa y llevarla a juicio”, afirmó el fiscal Gustavo Mastracci en relación con el abuso, y confirmó que el violador de 29 años fue declarado culpable por abuso sexual con acceso carnal en 2015, mientras estaba en libertad condicional por homicidio.
Luego indicó que en diciembre de 2016, tras resolverse un recurso extraordinario ante el TSJ, la pena quedó firme, por lo que debería estar cumpliéndola. “Se le dictó una pena única de 10 años, tras unificar la del abuso sexual, con un condena previa de ocho años por un homicidio”, aclaró Mastracci. El fiscal indicó que lo que resta es que se fije una audiencia para que el hombre empiece a cumplir la pena unificada, lo cual es responsabilidad de otro órgano judicial.