Sin embargo, la familia Borges no sólo vive con ellos sino que también los sientan en la alfombra mientras miran tele, los bañan y les dan una mamadera.
Aunque no todo es color de rosas ya que muchos vecinos e incluso el yerno de Borges no está nada contento en estar rodeado de estos tigres que aseguran que "tienen el instinto dormido" aunque suena poco creíble.