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Hace seis años, una tarde de verano, un artista plástico neuquino tocó el timbre de la casa de la familia Navarro, en el barrio Santa Genoveva, y se ofreció a pintarles un paredón de la vivienda que permanentemente era atacada con grafitis. La mujer, Mónica Haas, se sorprendió por la propuesta y accedió gentilmente a ofrecerle el espacio a Agustín Begueri, quien le preguntó si le gustaba la música de Astor Piazzolla. La mujer consultó con su familia y unas horas después Agustín llegó al lugar con sus tarros de pintura, pinceles y puso manos a la obra.
“Fue toda una sorpresa porque yo no lo conocía a Agustín, pero fue muy amable al proponernos pintar esa pared que siempre estaba llena con grafitis y escribían cualquier barbaridad”, cuenta a LMNeuquén la mujer de 70 años mientras contempla el mural en la esquina de su casa en Avenida San Juan y Villegas.
Al recordar ese momento, cuenta que cuando el artista dijo que iba a pintar a Piazzolla, sus hijos aceptaron enseguida “porque a todos nos gusta su música”. Además, comenta que los convenció cuando les aseguró que una vez que estuviera ese mural “nadie se iba a animar a estropearlo con escribirlo arriba”.
Agustín es un reconocido artista plástico nacido hace 34 años en Jujuy pero de muy chico se vino a vivir con sus padres a Neuquén. Hizo la primaria en la Escuela 2 y el secundario en el Colegio Santa Teresa de Jesús de esta ciudad. Conoce muy bien el barrio porque antes de instalarse en Córdoba vivía con su familia en esta zona del centro este de la ciudad.
Cerca de las 7 de la tarde, Agustín comenzó con la obra. “Había ido a Neuquén a pasar unos días y en esa época yo llevaba adelante en Córdoba el proyecto de videohomenajes que consistía en pintar murales con las imágenes de músicos y al mismo tiempo convocar a músicos, escritores a participar de la movida”, cuenta el artista, que en la ciudad en la que vive actualmente ha realizado murales de Luis Alberto Spinetta, Gilda y Mercedes Sosa, y proyecta hacer el de Charly García.
Además, en mayo de 2021 inauguró un mural dedicado a Leonor Manzano, una artista musical y compositora cordobesa más conocida como “La Leo” que fue integrante del primer grupo de cuarteto de la historia.
“Yo estaba feliz de hacerlo porque cada vez que voy a Neuquén me gusta dejar mi sello artístico, de llevar el arte al espacio público para que sea apreciado por todos, porque es de alguna forma retribuirle a la ciudad eso que me ha dado en la vida que son los valores, me hizo crecer y me formó en lo que soy”, explica desde Córdoba.
Agustín había buscado una foto de Piazzolla en internet en la que está tocando el bandoneón para plasmarla en el paredón. “Ese mismo día que me propuso se puso a trabajar, además fue una tarde-noche hermosa y muchos vecinos salieron a caminar por el barrio entonces pasaban donde estaba Agustín pintando y se sorprendieron de lo que estaba haciendo”, describe la mujer, que hasta su jubilación fue profesora de alemán en la UNCo.
Los vecinos se acercaban a conversar con el artista y con los integrantes de la familia que, con el correr de las horas, sumaban expectativas de cómo iba a quedar el extenso muro.
Mónica recuerda que en un momento se habían juntado algunos chicos a mirar cómo trabajaba, incluido algunos de sus siete nietos, entonces Agustín los convocó a que pinten con él. “Me gustó mucho y fue realmente emocionando cuando Agustín los hizo participar a mis nietos y a los chicos que pasaban que estaban fascinados. A cada uno le dio un pincel y les explicaba amorosamente lo que tenían que hacer. Se notaba que es un excelente docente por como los puso a los chicos a participar de su obra”, describe Mónica.
Confiesa que el artista no quiso cobrar por su trabajo pero sí accedió al regalo que le hizo Mónica, unos dulces caseros que elabora en su casa.
“Tengo una obra de arte en la puerta de mi casa”, exclama con una sonrisa la vecina. Y agrega que desde que Piazzolla está emplazado en la esquina de San Juan y Villegas, “todos nos conocen como los que vivimos en lo de Piazzolla”.
Mientras Agustín Begueri pintaba el mural de Piazzolla en la esquina de Avenida San Juan y Villegas, un grupo de músicos desplegaron su talento interpretando algunos de los temas del genial músico, del que el 4 de julio pasado se cumplieron 30 años de su fallecimiento.
Integrantes del Ensamble de Trombones de la Escuela de Música de Neuquén, convocados por Agustín, llegaron con sus instrumentos y llenaron de música el lugar donde el artista pintaba. “Fue un espectáculo hermoso escucharlos tocar en el jardín del frente de mi casa y eso convocó a la gente del barrio a acercarse”, rememora Mónica.
En octubre del año pasado, Agustín Begueri aprovechó la visita a la ciudad de Neuquén para realizar algunos murales en distintos barrios. Se encontró con su amiga de la adolescencia, Ain Molina, a quien le ofreció intervenir la pared del frente de su casa en el barrio Muten con un xilomural de 9x5 metros en la que presenta dos personajes que corresponden a la cultura selknam, originarios del sur de Argentina y Chile, y la otra figura es un asaltadora de caminos del siglo XIX en México. “Ahora la gente pasa por la calle y se queda impactada porque el mural que hizo Agustín es imponente”, comentó Ain.
El artista también realizó una xilografía del cuadro “Sin pan y sin trabajo” de Ernesto de la Cárcova, en una de las paredes del Cementerio Central donde está el Museo a Cielo Abierto.
Además de desempeñarse como docente en la Licenciatura de Artes Visuales de la Universidad Nacional de Córdoba, Agustín realiza restauraciones de monumentos en esa ciudad.