El aparato despegó poco antes de la medianoche del aeropuerto de Lehigh Valley (Pensilvania) y aterrizó sin problemas a las 3:59 hora local, o sea, un minuto antes de lo previsto.
Antes sobrevoló Manhattan, el puerto de Nueva York y la Estatua de la Libertad.
"Es absolutamente increíble", dijo el piloto suizo André Borschberg desde el avión, cuando sobrevolaba la estatua iluminada para la ocasión. "Es un sueño".
Las cámaras instaladas en un barco del puerto de Nueva York grabaron el avión -con un peso similar al de un coche grande y el tamaño de un Boeing 747- mientras sobrevolaba el puente de Verrazano, camino de la Estatua de la Libertad.
Terminar la travesía en esta estatua, "símbolo de la libertad de iniciativa, la libertad de innovar", es "un momento muy importante para mí", había declarado el piloto cuando se acercaba a Nueva York.
El avión tardó poco más de cuatro horas en completar la última etapa de su travesía en Estados Unidos.
En su nueva fase cruzará el Atlántico hasta Europa y luego volverá a su punto de partida, Abu Dabi.