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El norte neuquino es tierra de paisajes, de altas montañas y de gente acostumbrada a los climas extremos. También es tierra donde la solidaridad se vive como una costumbre bien arraigada. Si algo pasa, todos están dispuestos a poner esfuerzos y voluntad a disposición. Esta vez, la incertidumbre por el paradero de un criancero de la zona de Los Llanos movilizó a una comisión de efectivos de bomberos y policías para ubicarlos.
Las condiciones extremas del clima les impidieron regresar al pueblo y quedaron aislados en un puesto de Corfone, junto con el criancero Vicente Fuentes. Pasaron tres días por aquel lugar. Ante la imposibilidad de llegar hasta allí con vehículos, la acción de tres baqueanos les permitió regresar a casa luego de permanecer tres días en la montaña.
Estos hombres entienden que con su desinteresada acción de alguna manera reivindicaron a este oficio ancestral que no se estudia en ningún lado, sino que la escuela de la vida de campo y la escuela de ir y venir por la alta cordillera les han entregado un título honorífico. En esa escuela donde aprenden que a la naturaleza no se la interviene, sino que se la respeta.
Donde también se aprenden a conocer todas las señales del campo y con un sexto sentido advertir los peligros presentes y por venir. El baqueano "cabalga la naturaleza" pero siempre es ella la que lleva las riendas. De años de andar juntos se conocen y se respetan mutuamente. El baqueano es de ahí y siempre está ahí.
Orgullo
"Es un orgullo hacer lo que sabemos hacer", dijo Belisario Barros, uno de los tres baqueanos que el miércoles lograron concretar la valiente faena de traer de regreso a un lugar seguro al personal policial y de bomberos voluntarios de Las Ovejas que desde el domingo habían quedado aislados en el puesto Los Llanos (Corfone). Belisario junto con su hermano Luis y don Alejandro Vázquez (un hombre mayor baqueano de reconocida trayectoria) partieron el martes por la mañana a caballo desde la localidad de Varvarco por un camino alternativo, ya que por la huella original (emprendida por los efectivos) los vehículos de rescate no pudieron concretar el objetivo por la crudeza del clima de nieve y barro que hacía sentir su rigor.
"Nuestra intención fue de ir y ayudar a esas personas para que se vinieran y no pasara nada. No sabíamos si al otro día iba a nevar", dijo Barros.
"El martes ensillamos los caballos y salimos a las 10 de la mañana, llegamos al campamento por la tarde y vimos que estaban todos bien, compartimos algo y pasamos la noche", contó Belisario Barros. "Al otro día le ensillamos un caballo a una señora que había (una bombera) y otro muchacho vino en otro caballo. Salimos a las 10 de la mañana y los cinco caballos fueron por delante abriendo huella y el resto de las personas caminaron detrás de nosotros", agregó. Barros contó que esta travesía les demandó unas cuatro horas hasta llegar al reencuentro con la flota de vehículos que estaban en cercanías del cruce del camino que conduce a Manzano Amargo, situado a unos 28 km de Las Ovejas. En esta "cordada" que atravesó la huella desde Los Llanos, en medio de escarpados terrenos donde la honda nieve reinaba en su plenitud, la compusieron tres bomberos y tres policías de la Comisaría 38 de Las Ovejas, a los que se sumó un campesino del lugar.
Una travesía en la adversidad en la que los caballos jugaron un papel clave
“El martes ensillamos los caballos y salimos a las 10 de la mañana, llegamos al campamento por la tarde y vimos que estaban todos bien, compartimos algo y pasamos la noche”, contó Belisario Barros.
“Al otro día le ensillamos un caballo a una señora que había (una bombera) y otro muchacho vino en otro caballo. Salimos a las 10 de la mañana y los cinco caballos fueron por delante abriendo huella y el resto de las personas caminaron detrás de nosotros”, agregó.
Barros contó que esta travesía les demandó unas cuatro horas hasta llegar al reencuentro con la flota de vehículos que estaban en cercanías del cruce del camino que conduce a Manzano Amargo, situado a unos 28 km de Las Ovejas. En esta “cordada” que atravesó la huella desde Los Llanos, en medio de escarpados terrenos donde la honda nieve reinaba en su plenitud, la compusieron tres bomberos y tres policías de la Comisaría 38 de Las Ovejas, a los que se sumó un campesino del lugar.