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Bronca con Merlo por el cajoneo de los ascensos de la Policía

La Cúpula entregó todo en tiempo y forma, pero la ministra de Seguridad tiene el documento durmiendo en su escritorio. Las intrigas detrás del decreto que no sale y el monje negro que quiere acomodar a su gente.

Los ascensos en la Policía se están convirtiendo en una novela turca y sus principales protagonistas son la ministra de Seguridad, Vanina Merlo, y su suegro y asesor en las sombras, Raúl Laserna, quien fue jefe de la Policía y se tuvo que ir por la puerta chica tras un levantamiento de los subalternos en diciembre de 2013, justamente por no bregar por sus salarios.

La historia vuelve a repetirse, pero la que pierde terreno es la ministra a la que ya la Asociación de Magistrados le bajó el pulgar a la propuesta del gobernador Omar Gutiérrez para que sea la titular del Ministerio Público de la Defensa que dejó vacante a fines del 2020 Ricardo Cancela.

El juez Marcelo Muñoz tuvo un accidente el 1º de mayo de 2014 en una ruta no habilitada y con la ayuda de Raúl Laserna, denunció que fue en otro lado.

Raúl Laserna, suegro y asesor en las sombras de la ministra Vanina Merlo

En tiempo y forma

Desde los primeros días de enero está aprobado por la cúpula el listado con los ascensos de la Policía de Neuquén. No obstante, la ministra de Seguridad Vanina Merlo mantiene el expediente cajoneado mientras la bronca de los policías trepa día a día.

“Esto es inédito, porque el anterior jefe de Policía, Rubén Tissier, mandaba los asensos cuando quería. Peralta, por su parte, remitió todo en tiempo y forma, pero la ‘Señora’ tiene todo frenado”, confió una importante fuente, mientras la cúpula hace silencio de radio y gestiona para que Merlo le dé vista al gobernador Omar Gutiérrez y se firme el decreto con los ascensos.

“Acá hay policías que desde hace dos o tres meses están cumpliendo con tareas de mayor jerarquía que no les están pagando”, reveló el informante.

Un dato que vuelve a escena, es la relación de la tropa con la ministra, fracturada desde hace tiempo y por discresión y respeto los integrantes del Consejo Asesor Superior (CAS) prefieren evitar hablar del tema.

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El jefe de la Policía Julio Peralta remitió toda la documentación en tiempo y forma.

En espera

Quienes están en modo espera, son unos 1600 efectivos, en su mayoría subalternos y empleados civiles, que son los que tienen los sueldos más bajos. De ese número global unos 70 son oficiales y jefes superiores. Todos cumplen en la actualidad funciones por las cuales no les pagan, aunque después les tendrán que abonar el retroactivo una vez que salga el decreto.

Lo que llama la atención de este cajoneo, es que la jefatura hizo todo en tiempo y forma. A principios de noviembre la Junta de Calificaciones y Promociones Policiales concluyó con el análisis de cada uno de los efectivos que están en condición de ascenso.

El repaso de rigor se hizo a puertas cerradas y los jefes de la fuerza de seguridad revisaron uno a uno los asensos sin hacer grandes modificaciones.

El oficio con los ascensos, se lo remitieron a Vanina Merlo, “la señora”, como le dicen dentro de la institución, en los primeros días del año.

Para dar un contexto, todas las fuerzas nacionales radicadas en la región y la Policía de Río Negro, confirmaron a este medio, que ya autorizaron y publicaron el decreto con los ascensos, solo falta la neuquina.

Acá la pregunta es: ¿Qué demora a Merlo para darle curso a los ascensos de la Policía? La respuesta es para buen entendedor.

“Por atrás de Merlo está operando su suegro, Raúl Laserna (ex jefe de la policía) que quiere acomodar en distintos cargos a gente que le respondían a él cuando estaba al frente de la institución”, refiere un oficial en diálogo con LMN.

Lo interesante de todo esto, es que LMN adelantó cuando asumió Merlo al frente del Ministerio de Seguridad que Raúl Laserna sería su asesor en las sombras. De hecho, pese a que la funcionaria lo negó, Laserna ha estado presente en varios actos públicos posando con Gutiérrez y Merlo.

Todos dentro de la Policía y otros estamentos del Estado saben que Laserna es como un monje negro que se mueve en las sombras y así agiliza que en la institución policial haya cuadros que le respondan directamente a él. Le guste o no a su nuera.

Arregui habla a los policías una de las noches de la rebelión de diciembre.

La rebelión

Para los desmemoriados, vale recordar que Laserna cuando estaba al frente de la Policía sufrió el 3 de diciembre de 2013 una rebelión en la que toda la tropa de subalternos con sus familiares tomaron la sede de calle Richieri.

Rodeado en el interior de la jefatura, Laserna evitó dar la cara a sus subordinados que pedía una mejora saliarial, por lo que terminó escapando por una calle lateral tras saltar un paredón. ¡Un papelón!

La negociación para levantar dicha rebelión, presentó un entre punto muy fuerte entre Gutiérrez, que era ministro de hacienda y Laserna que en ningún momento tuvo reflejos para poder resolver la situación porque ya nadie lo respetaba dentro de la institución.

El subsecretario de Seguridad de ese entonces, Gustavo Pereyra, fue una pieza clave. Se encargó de buscar mediar en la conflicto y luego en diálogo con el gobernador Jorge Sapag y el ministro de Energía Guillermo Coco, pusieron fin al levantamiento pagando un salario de bolsillo de 10 mil pesos a los subalternos.

Así en 72 horas se recuperó la calma en la ciudad, donde hubo intentos de saqueo en almacenes y supermercados del oeste neuquino. Solo los oficinales trabajaban y las calles estaban a pedir de la delincuencia.

Gutiérrez como el resto del gabinete bregaron por la salida de Laserna, pero Jorge Sapag le sostuvo la mano un tiempo más.

Cuando Sapag observó que la cadena de mando estaba desintegrada, le bajó el pulgar de manera diplomática a Laserna y dejó al cargo al subjefe Raúl Liría que logró acomodar la situación interna de la Policía.

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