Los líderes de la comunidad y la Federación de Naciones Indígenas Soberanas de Saskatchewan anunciaron en conferencia de prensa que se “hallaron 751 tumbas sin nombre” cerca del antiguo internado de Marieval, en la provincia de Saskatchewan. El jefe de la Primera Nación de Cowessess, Cadmus Delorme, aclaró que no se trata de “una fosa común” y agregó que cada tumba será evaluada en el correr de las próximas semanas para determinar el número final de víctimas cuyos restos se encuentran en el sitio. El dirigente señaló que “los representantes de la Iglesia Católica quitaron las lápidas” y recordó que eso se considera delito en Canadá, por lo que el sitio es tratado “como una escena del crimen”.
El primer ministro canadiense Justin Trudeau calificó los hallazgos como “un vergonzoso recordatorio del racismo sistémico, la discriminación y la injusticia que los pueblos indígenas han enfrentado y continúan enfrentando” en el país norteamericano y agregó que el país debía reconocer su historia de racismo para “construir un futuro mejor”.