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Día clave para el futuro de Luiz Inácio Lula da Silva: La Justicia brasileña celebra hoy un juicio decisivo que podría enviar a la cárcel al ex jefe de Estado y cortar sus aspiraciones para llegar nuevamente al palacio presidencial.
Un tribunal de apelación de Porto Alegre (TRF4), en el sur del país, debe confirmar o revocar la sentencia a nueve años y medio de prisión a la que Lula fue condenado en primera instancia en julio de 2017 por el primero de varios juicios de corrupción por la causa "Lava Jato" ("Lavado de autos").
Una inhabilitación política por la llamada ley de "Ficha Limpa" ("Expediente limpio"), en caso de que no se confirme o se aplace la pena de cárcel, sacaría de la carrera al actual favorito para ganar las presidenciales de octubre, en el que sería el tercer mandato del carismático ex líder sindical.
La posible condena generó multitudinarias protestas en las últimas horas en Porto Alegre, con un mitin encabezado por el propio Lula en el corazón de la ciudad como punto álgido, y al que asistieron unas 70.000 personas, según los organizadores. La metrópoli cuenta con un enorme despliegue de seguridad.
El juicio comienza a las 8:30 de la mañana hora local (10:30 GMT) y debe extenderse durante varias horas, ya que presentarán sus argumentos tanto los tres jueces del tribunal de apelación como la fiscalía y la defensa. Lula no tiene previsto estar en la sala. El fallo se espera para la tarde.
El veredicto puede ser unánime (3-0) a favor o en contra, o por mayoría (2-1) en uno u otro sentido. En caso de que se ratifique la condena, sin embargo, es improbable que Lula se encarcelado pronto, ya que la defensa puede volver a apelar y llevar el caso incluso hasta la Corte Suprema.
Otro escenario no descartado del todo es que alguno de los tres jueces pida un mayor plazo para revisar el caso y aplace el fallo.
Mitin de Lula y actos políticos
El PT y los movimientos sociales convirtieron la antesala del juicio en un enorme acto político en Porto Alegre. Decenas de miles de militantes de izquierda se congregaron en la noche del martes para oír a Lula durante un mitin multitudinario en la Esquina Democrática", una plaza usada tradicionalmente para eventos políticos en el centro.
"Tengo abogados competentes que ya probaron mi inocencia", aseguró Lula desde la tribuna, escoltado por su sucesora, la destituida ex presidenta Dilma Rousseff.
"Sólo una cosa me va a sacar de las calles de este país y eso es el día que yo muera", arengó a sus partidarios con voz ronca.
Cientos de simpatizantes de Lula esperan también con expectación desde hace días al juicio acampados en el parque del Anfiteatro, a unas pocas calles del TRF4.
"Una elección sin él sería fraude", dijo a la agencia dpa Cristina dos Santos, una cocinera desempleada de 33 años.
El caso de Lula, sin embargo, polariza al país y también los críticos del ex presidente se preparan para protestar. El conservador Movimiento Brasil Libre convocó a un acto en el parque Molinos de Viento, ubicado en el barrio de clase acomodada del mismo nombre.
"Lula es tan culpable como todos de la corrupción, pero en su caso es peor por la posición que ocupaba", comentó el contable de 44 años Rafael Pereira, que se declaró profundamente decepcionado por los escándalos de corrupción que sacuden a toda la clase política.
"Yo voy a votar por Bolsonaro. En este país se necesita una revolución", agregó. El militar de ultraderecha Jair Bolsonaro, conocido como el "Donald Trump brasileño" por su discurso agresivo y populista, marcha actualmente segundo en las encuestas electorales con hasta un 18 por ciento de los apoyos.