La floja campaña del conjunto bonaerense, último en la tabla de los promedios y por lo tanto descendiendo -por el momento- otra vez a la B Nacional, incitó a estos hinchas a efectuarles reproches a sus jugadores "cara a cara".
Según testigos, de las palabras pasaron a los hechos cuando cuatro de ellos intentaron agredir a los jugadores, que procedieron a defenderse.
Ante el cariz que tomaban los acontecimientos, Caruso Lombardi, que había sido advertido de la situación, descendió del micro y no sin mucho esfuerzo logró que los ánimos se aquietaran parcialmente, lo que aprovechó para que sus dirigidos se subieran nuevamente al ómnibus y siguieran inmediatamente el viaje de regreso a Junín.