Neuquén
“La noche anterior al partido, cuando llegamos a La Pampa, mi familia me avisó de la muerte de mi abuelo Nicolás. Diego (por el técnico Trotta) me preguntó cómo me sentía y tanto él como los dirigentes me ofrecieron ir a Viedma, donde vivía el abu, al velatorio y para estar con mi gente. Yo quise jugar y mis compañeros me apoyaron mucho. Por eso se la dediqué a mi abuelo a la clasificación”, relató, emocionado, Ceferino Arregui, quien atravesó una dolorosa situación antes de un partido clave, que puso en duda su presencia.
Por esas cosas del destino, no sólo terminó atajando, sino que se erigió como la figura y dicen que nada es casualidad en la vida... “Estoy seguro de que mi abuelo ayudó desde el cielo”, señaló el pibe que proviene de Centenario a LM Neuquén.
También era arquero y espejo
Si bien últimamente no lo veía tan seguido por la distancia, Ceferino le tenía un cariño muy grande a su abuelo, quien lo “marcó en la infancia”. De hecho, Nicolás fue arquero y una suerte de espejo para Cefe. “Me motivaba a seguir, él fue arquero y me tenía mucha confianza. Me decía ‘vamos que vas a llegar lejos’. Él no era mucho de ir a la cancha, aparte estaba a unos cuantos kilómetros, pero estaba atento a lo que pasaba conmigo”, explicó el guardavallas de Independiente.
Ceferino Arregui lo hizo en nombre de su abuelo, quien seguramente donde quiera que se encuentre estará orgulloso de ese nieto, que sigue sus pasos en el fútbol.