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Centurión: "No pensé que me iba a tocar tan rápido"

Entrevista al arquero cipoleño que integra la lista copera de River.

Fabricio Abatte

abattef@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN

“A los chicos de Cipo y del Alto Valle les digo que no pierdan el sueño. Yo no llegué acá por ser un genio ni nada, sino por el esfuerzo y por dejar todo. Si uno hace lo que le gusta y le mete mucha garra, nada es imposible”. El mensaje del final merece ser citado en el inicio de la nota. Es que demuestra la humildad de un chico de la región en su momento de gloria. Pero también resulta una buena carta de presentación cuando justamente la idea de este artículo pasa por conocer mejor a Ezequiel Centurión, el arquero de 19 años que esta semana fue gran noticia por ser incluido por Marcelo Gallardo en la lista de buena fe de River para la Copa Libertadores.

La entrevista con este diario estaba pactada para las 18. Pero a las 17:33 avisa por mensajito: “Cuando quieran llamen, ya estoy libre”. Atiende y habla de todo.

"El arco de River es el más grande de Sudamérica y uno de los más grandes del mundo. Soy hincha del club y también soy del Albinegro”. Ezequiel Centurión Arquero de River oriundo de Cipolletti

“Venía entrenando algunos días con la primera y cuando Bologna tuvo una lesión me anotaron a mí y me tomó por sorpresa. No pensé que me iba a tocar tan rápido. Muy agradecido a la confianza del técnico”, comparte su alegría el hijo de Rafael, un histórico del arco zonal. “¿Cómo reaccioné al enterarme? El entrenador de arqueros de la reserva me llamó, yo estaba con un amigo en mi departamento y me puse muy feliz, mi amigo también, re contento. Llamé a mis viejos, a mi padrino, a mi abuelo y a mis tíos. Todos felices en Cipo y les dije que no lo divulgaran mucho hasta que no se hiciera oficial por las dudas”, cuenta el chico surgido en Pillmatun y con paso en las formativas albinegras y en la Primera de Fernández Oro con solo 15 años. Ya asimilada la emoción, no pierde la ilusión de jugar. “El sueño siempre está. Si no hubiera tenido un sueño de chico no hubiera llegado hasta acá. El sueño de jugar en la Primera de River no lo voy a perder nunca, hasta poder llegar no voy a parar”, avisa el tenaz Ezequiel.

Compinche del Tuti del Prete en las inferiores de Cipo, arribó al Millo en febrero de 2014. Así repasa su recorrido futbolero, el antes y el después. “Primero estuve en el plantel de Primera de Cipolletti en 2012, era el cuarto arquero, con Roger Morales de técnico. En 2013 me fui a préstamo a Fernández Oro, jugué en primera. En febrero de 2014 salió la posibilidad de probarme nuevamente en River, donde ya había quedado en 2009 pero no me animaba a quedarme solo, era bastante chico. El Pato Fillol fue clave para el aval final”, admite el cipoleño, que desde allí empezó a remarla con sangre, sudor y lágrimas. “¡Era el cuarto arquero de la sexta! El último para todo, el nuevo... De a poco fui mejorando un montón de cosas, me fueron teniendo más confianza y empecé a escalar lugares. En 2014 jugué 2 o 3 partidos, en 2015 un poco más y el año pasado ya era el titular de la cuarta. Debuté en Reserva, desde mitad de 2016 estoy en esa categoría”.

Y va por más, con el entusiasmo de los chicos y la humildad de los grandes.

La banda de acá...

Con Moya charlan “de la región”

Que haya un jugador de la región en la Primera de River es todo un acontecimiento. Y que sean dos es algo histórico. Eso sucede actualmente. A Matías Moya, la joyita de Centenario, hay que sumarle a Ezequiel Centurión (en la foto, los dos con la Reserva del Millo el año pasado). “Con Mati tengo una linda relación, a veces salen lindas charlas, le hablo de Cipolletti y él de Centenario, recordamos cuando jugábamos en contra. Estamos contentos de estar en este lugar, esperando seguir avanzando y el día de mañana tener una oportunidad”, contó el arquero.

Respalda a Batalla y elogia a Barovero y a Leo Ponzio

NEUQUÉN

A la hora de escoger un referente, Ezequiel no duda. “Barovero marcó un antes y un después en el arco de River, por eso también a Augusto Batalla le exigen mucho más. También sigo al arquero del Milan (Gianluigi Donnarumma) y siempre me gustó Casillas”, confiesa. Otro gran espejo es su papá Rafael, quien “me enseñó todo”.

Centurión tuvo de compañero en inferiores a Batalla, Martínez Quarta y Montiel, pibes que llegaron a la Primera (el primero hizo un gol el miércoles en Colombia. “Ojalá que a Batalla le vaya bien porque nos abre puertas a los chicos del club”, dice en un gran gesto. Y destaca la modestia de las estrellas de River: “Son todos los jugadores de una humildad tremenda, pero el que más me sorprende es Ponzio, parece uno más pero no lo es”, cerró el pibe que, como no tuvo lugar en la pensión, alquila un departamento.

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