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Fue la mejor definición de la Champions de los últimos años. Por el ida y vuelta vertiginoso típico de los equipos ingleses. Porque tuvieron situaciones y final incierto hasta el final. Y un justo campeón: el Chelsea que se impuso 1 a 0. El argentino Sergio Agüero ingresó en los 15 minutos finales para intentar cambiar la historia en su despedida del club que lo tiene como máximo ídolo pero no pudo ser. Por eso sus lágrimas al final que nos duelen a todos.
Guardiola sorprendió con su formación para este gran compromiso. No por el esquema porque salió con su tradicional 4-3-3 con ’Falso 9′. Pero sí con la inclusión de varios jugadores de tinte ofensivo como Gündogan, Bernardo, Foden, Mahrez, De Bruyne y Sterling, todos de arranque. Por su parte, Tuchel alineó ese clásico 5-2-3 dinámico con el que dio solidez a los Blues, con Thiago Silva como el único jugador en el once inicial con experiencia en finales de Champions.
Se jugó desde el principio con mucha intensidad y las primeras aproximaciones surgieron principalmente con el juego directo de los Blues. El City pisó el área rival con un pase largo de Ederson a Sterling, pero no logró tener una circulación fluida. Mientras tanto, Chelsea logró ser punzante en ofensiva con pocos toques y fue Timo Werner quien tuvo las primeras posibilidades nítidas de marcar cuando le cayó el balón dentro del área: uno de sus disparos con derecha fue débil y lo atrapó el brasileño Ederson, el otro pegó en el lateral externo de la red.
Después de sufrir un contratiempo, el equipo de Tuchel abrió el marcador. El DT alemán tuvo que sacar a Thiago Silva por lesión (en su lugar entró Christensen) e inmediatamente después su equipo logró anotar el 1-0. En el minuto 41, tras un gran pase Mason Mount entre la defensa abierta rival, Kai Havertz eludió a Ederson en la puerta del área y anotó con el arco vacío. Un tanto vital con el que los Blues capitalizaron su buen desempeño y se marcharon en ventaja al descanso.
Pese a que el City aplicó a partir de ahí una presión asfixiante y gestionó mucho mejor la posesión en sus ataque, el Chelsea prácticamente no mostró fisuras. La línea defensiva de cinco hombre repeló todos los avances y N’Golo Kante hizo un despliegue fenomenal para recuperar balones en el mediocampo. Los Blues desnaturalizaron a su rival e incluso pudieron ampliar la ventaja en un contraataque que definió Christian Pulisic, pero su tiro se fue ancho.
Ante este panorama, Pep Guardiola le dio ingreso a Kun Agüero (reemplazó a Sterling) para jugar poco más de 15 minutos de partido con el alargue incluido e intentar consumar el milagro, que finalmente no llegó. Chelsea festeja, es un justo campeón más allá de que sufrió hasta en la última pelota que pasó cerca.