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China. China dio un paso histórico: consiguió que una semilla de algodón brote en la Luna por primera vez. Se trata de uno de los experimentos de la sonda Chang’e 4, que alunizó en la cara oculta del satélite.
El objetivo era poner a prueba la capacidad agrícola en un entorno extremo, crucial para futuras misiones espaciales a largo plazo, como una colonia en la Luna o la conquista de Marte. Según un equipo de científicos de la Universidad de Chongqing, este cultivo supone el primer “miniexperimento” de biósfera realizado con éxito en el satélite. “Aprender sobre el crecimiento de estas plantas en un ambiente de poca gravedad permitirá sentar las bases del futuro establecimiento de una base espacial”, indicó el profesor Xie Gengxin, quien diseñó el experimento.
Y aunque parezca algo simple, haber logrado resultados a las pocas semanas de alunizar es todo un acontecimiento científico. Las semillas permanecieron latentes durante el viaje del Chang’e-4 y el día posterior al aterrizaje el control en tierra dio el visto bueno para comenzar a regar las plantas y comenzar el experimento. El problema que afrontan estos cultivos es que las temperaturas sobre la superficie lunar pueden superar los 100 grados centígrados durante el día y bajar a los 100 negativos por la noche, además de recibir una mayor radiación solar y de presentar una menor gravedad (un sexto de la que hay en la Tierra).
Para superar este impedimento, Gengxin y su equipo diseñaron un recipiente que mantenía la temperatura entre 1 y 30 grados, permitiendo la entrada de luz natural y el suministro de agua y nutrientes para las plantas. Según el rotativo South China Morning Post, el dispositivo es un cilindro de aluminio de 18 centímetros de alto y 16 de diámetro que pesa 3 kilos y tuvo un costo cercano al 1,5 millones de dólares.
La nave china llevó tierra en un contenedor sellado en el que había semillas de algodón y de colza (utilizada para obtener aceite vegetal), papas, levadura y huevos de mosca
de la fruta. La intención es emplear el algodón para fabricar ropa, mientras que las papas podrían ser una fuente de comida para los astronautas y la canola se utilizará para hacer aceite. Además, buscan crear un pequeño ecosistema donde las plantas generarían oxígeno y alimento para que otros seres vivos lo “consuman”. Así, por un lado la mosca de la fruta para consumo y la levadura como descomponedor generarían dióxido de carbono al emplear oxígeno para la fotosíntesis de las plantas.
Otros cultivos en el espacio y en el frío
Estas plantas no son las primeras en crecer en el espacio. Tres años atrás un equipo de la NASA cultivó zinnias en la Estación Espacial Internacional. Y antes habían crecido arvejas, trigo y otros vegetales de hoja verde. Los astronautas degustaron una ensalada de lechuga cultivada en ambiente de microgravedad. Falta lograr una producción constante para alcanzar un excedente. Además, uno de los ingenieros del Centro Alemán de Investigaciones Aeroespaciales DLR, en Bremen, logró cultivar en un laboratorio de la Antártida 3,6 kilos de lechuga, 18 pepinos y 70 rabanitos.