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Las diferencias regionales y las nuevas formas de comunicación digital reavivan una vieja pregunta: ¿cómo es más correcto saludar?
En los mensajes de WhatsApp, en correos laborales, al ingresar a una oficina o simplemente al cruzarse con un vecino, surge una duda que muchos hispanohablantes comparten: ¿es preferible decir “buen día” o “buenos días”? Aunque ambas opciones son de uso cotidiano, no todos las emplean de la misma manera, y su elección varía notablemente entre regiones, contextos e incluso generaciones.
Este interrogante ha cobrado relevancia en tiempos donde la palabra escrita circula tanto como la oral. Ante la inquietud, la Real Academia Española (RAE) ofreció una explicación detallada que aporta claridad sin imponer una única respuesta válida.
Desde una perspectiva normativa, tanto “buen día” como “buenos días” son consideradas expresiones adecuadas para saludar. Así lo confirmó la RAE, que las incluye dentro del conjunto de fórmulas fijas de cortesía. Sin embargo, no significa que sean completamente equivalentes.
Históricamente, la forma plural —“buenos días”— es la más extendida en el mundo hispanoparlante. Se utiliza desde hace siglos y guarda relación con una tendencia del español a pluralizar ciertas expresiones de cortesía, como “gracias”, “saludos”, “felicidades” o “recuerdos”. De hecho, ya en textos de los siglos XV y XVI se registran saludos similares, como “buenos días te dé Dios” o incluso su opuesto, “malos días le dé Dios”, lo que evidencia una larga tradición de esta construcción plural.
Por su parte, “buen día” es una expresión que ha ganado popularidad en distintos países de América Latina, y su uso se ha vuelto particularmente frecuente en la región rioplatense, especialmente en Argentina y Uruguay. Allí, no solo se emplea en situaciones formales e informales, sino que incluso ha reemplazado al plural en muchas interacciones cotidianas.
Una posible explicación para esta elección lingüística radica en el contacto con otras lenguas, como el italiano, el portugués y el francés. Todas ellas utilizan el singular para expresar un saludo matutino: “buon giorno”, “bom dia”, “bonjour”. También el inglés recurre al singular con su ya conocido “good morning”. Esa cercanía cultural podría haber contribuido a la adopción y naturalización de “buen día” en estos territorios.
En cambio, en España y otras partes del mundo hispano, esta forma resulta menos habitual al inicio de un saludo. Suele reservarse más bien como despedida, en expresiones como “que tengas un buen día”, donde no genera extrañeza, pero rara vez se emplea como saludo inicial.
Tanto “buen día” como “buenos días” pueden utilizarse como fórmulas de cierre, aunque el singular ha ganado mayor presencia en este terreno. Frases como “que pases un buen día” o simplemente “buen día” al terminar una conversación son frecuentes y consideradas correctas.
Sin embargo, “buenos días” conserva cierta formalidad que se refleja incluso en construcciones verbales específicas. Por ejemplo, se puede decir “dio los buenos días” o “me olvidé de dar los buenos días”, pero no resulta natural aplicar esas estructuras con “buen día”. Esta diferencia sutil marca cómo cada fórmula ha evolucionado con matices particulares.
En paralelo a estas aclaraciones sobre saludos, la Real Academia Española también respondió otra consulta frecuente en la era digital: ¿cómo se representa correctamente una risa por escrito en español?
Según la RAE, la forma normativa es “ja, ja, ja”, con comas que separan cada sílaba. Esta opción se ajusta a las reglas ortográficas y es la recomendada en textos formales o literarios. Sin embargo, la institución aclara que el uso espontáneo de variantes como “jajaja”, “jejeje” o “jijiji” no se considera incorrecto, ya que forman parte del lenguaje coloquial y son ampliamente reconocidas por los hablantes.
Lo que sí se desaconseja es el uso de onomatopeyas foráneas como “hahaha”, propias del inglés, ya que no reflejan la fonética del español. En definitiva, la recomendación es respetar la forma tradicional cuando se busca corrección, pero sin condenar la creatividad en contextos informales.