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Existe una receta simple y casera para eliminar el hongo que, además de ser antiestético, representa un riesgo para la salud.
El moho es un enemigo que puede aparecer en cualquier hogar. La proliferación de este tipo de hongo en techos y paredes no solo es antiestética y transmite sensación de dejadez, sino que también representa un peligro para la salud, causando alergias y problemas de respiración.
Con el correr de los años, se hicieron populares distintas recomendaciones para evitar su presencia, así como también diversas recetas para eliminarlo de forma casera, económica y simple.
Sin importar el método que se elija para removerlo, lo recomendable es utilizar guantes de goma, mascarilla y anteojos protectores. El motivo: al remover el moho, se sueltan esporas que pueden ser perjudiciales si se inhalan o si entran en contacto con la piel. Otro de los consejos es abrir puertas y ventanas para garantizar una buena circulación de aire durante el proceso de limpieza.
El vinagre blanco de limpieza es un potente desinfectante y desodorizante natural. Su acidez del 8% -mayor que el vinagre apto para el consumo- impide el crecimiento de hongos y elimina las manchas de manera efectiva.
Para utilizarlo, lo ideal es diluir 250 ml por cada litro de agua. Una vez que se tiene esta mezcla, se vierte o rocía sobre las áreas afectadas. Luego, se deja reposar al menos una hora y se procede a remover el moho frotando suavemente con un cepillo o una esponja. Finalmente, se limpia con un paño húmedo y se seca por completo.
Entre sus ventajas, además de eliminar las manchas y ser barato, ayuda a prevenir nuevas apariciones y puede utilizarse en otras superficies, textiles y electrodomésticos. El vinagre blanco tradicional también es efectivo, pero al tener menos acidez, no será tan potente.
El agua oxigenada al 3%, también conocida como peróxido de hidrógeno, es un antimicrobiano natural, blanqueador y desinfectante que ayuda a matar las esporas de moho. Se debe tener cuidado con su manipulación, ya que al contacto con materia orgánica o en concentraciones elevadas, puede ser tóxica, irritante o causar combustión.
En este caso, se aplica directamente sobre el hongo y se deja actuar 10 y 15 minutos. Luego, se friega con un cepillo, se enjuaga con agua limpia y se seca completamente con un paño seco. No debe utilizarse en superficies delicadas ni en madera.
Este método no solo inhibe el crecimiento del moho, sino que también ayuda a eliminar las manchas y neutraliza olores. La receta es sencilla: únicamente se mezcla una cucharada por litro de agua.
Para aplicarlo, se puede utilizar un atomizador o se vierte la preparación sobre la zona afectada. Como con las soluciones anteriores, luego de aplicarla, se frota suavemente con una esponja o cepillo. Si se quiere lograr un efecto aún mayor, se espolvorea bicarbonato directamente sobre la pared, se deja actuar por unos 10 minutos y se limpia con un paño húmedo.
El limón, por su contenido en ácido cítrico, ayuda a desinfectar y eliminar el moho, mientras que la sal actúa como conservante. Su preparación consiste en exprimir el jugo de dos o tres limones y mezclarlo con una cucharada de sal.
Luego de hacerlo, se aplica sobre las manchas con una esponja o paño y se deja actuar por unos 30 minutos. Finalmente, se frota y se enjuaga con agua limpia.
Este hongo aparece y se desarrolla en ambientes húmedos y mal ventilados. Las filtraciones de agua, la condensación de vapor, el poco cuidado por la limpieza y el mal mantenimiento de la estructura de una vivienda generan un caldo de cultivo que favorece su proliferación. Para evitar su aparición, se recomienda: