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Son cada vez más las personas que eligen otro método para higienizarse porque lo consideran que ahorran tiempo y comodidad.
El uso diario del papel higiénico lo convierte en un elemento indispensable en nuestro hogar. Sin embargo, este último tiempo está perdiendo lugar en los baños de los argentinos que prefieren elegir otro objeto como método para reemplazarlo.
¿El motivo? Básicamente que el producto ofrece una limpieza completa y es biodegradable. Se trata nada más y nada menos que de las toallitas húmedas. Actualmente son utilizadas para limpiarse las manos, en la higiene de los bebés o quitar incluso la suciedad del hogar.
Con diversos tamaños y texturas, con o sin fragancias y antibacterianas se han convertido en la opción más fresca y biodegradables reemplazando así al tradicional papel higiénico que se caracteriza por ser áspero y poco efectivo.
Arthur Julius, quien trabajaba en el sector de la cosmética ideó en 1957 las primeras toallitas húmedas en los Estados Unidos.
Fue al año siguiente cuando registró el producto Wet-Nap, pero recién fue presentado al público en 1960 en la Exposición Nacional de Restaurantes de Chicago.
De hecho, durante ese año, Arthur trabajó como mecánico en la máquina cortadora de jabón que dio origen al producto y fue en 1963 que vendió su invento al coronel Harland Sanders, para que fueran usadas por los clientes en sus restaurantes Kentucky Fried Chicken (KFC).