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Un estudio analizó siete sustitutos del azúcar y descubrió que seis de ellos aceleran el deterioro cognitivo. Cuál fue la excepción y sus beneficios.
Desde hace tiempo, los edulcorantes artificiales están en el centro del debate. De acuerdo a distintos estudios, productos como aspartamo, sacarina, acesulfamo k, eritritol, sorbitol y xilitol pueden tener posibles efectos adversos a largo plazo. De hecho, una investigación los asoció con un deterioro más rápido de la cognición global, especialmente en las áreas de memoria y fluidez verbal.
El trabajo realizado por la Universidad de São Paulo y publicado en la revista Neurology, analizó siete edulcorantes y detectó que seis de ellos aceleran el deterioro cognitivo, especialmente en menores de 60 años. El único que quedó exento fue la tagatosa, un producto natural que se obtiene de la lactosa.
La investigación consistió en un seguimiento de ocho años a 12.772 funcionarios públicos brasileños mayores de 35 años al inicio del estudio. Los científicos utilizaron un Cuestionario de Frecuencia de Alimentos para medir el consumo combinado e individual de siete edulcorantes bajos en calorías o sin calorías (EBC) específicos. El objetivo principal fue investigar la relación entre el consumo de EBC y el deterioro cognitivo. El resultado no dejó dudas: seis de ellos aceleran el proceso.
La tagatosa es un edulcorante 100% natural que proviene de fuentes como la lactosa y ciertas frutas. Tiene un fuerte y agradable dulzor y un poder edulcorante de 92% en comparación con el azúcar doméstico.
De la leche se obtiene a través de un proceso químico por el cual se elimina la glucosa y se deja únicamente la galactosa que luego, mediante fermentación, se convierte en tagatosa. También se encuentra en cantidades significativas en manzanas, piñas y naranjas. Y en menor dosis en productos fermentados como el yogur.
En relación a otros edulcorantes, presenta varias ventajas que lo hacen una opción más recomendable:
Si bien organismos de control como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) reconocieron que la tagatosa es un ingrediente seguro para la mayoría de la población, como todo edulcorante debe consumirse dentro de ciertos límites.
De acuerdo a los especialistas, la dosis considerada segura y suficiente para obtener sus beneficios sin riesgo de efectos adversos es de hasta 30 gramos diarios, equivalente a tres cucharadas de tagatosa en polvo. Superar este límite de consumo podría provocar malestares gastrointestinales leves, como gases o distensión abdominal, principalmente por su efecto prebiótico y su fermentación en el colon.
Una de las cuestiones a tener en cuenta a la hora de utilizarlo es que, por su alta capacidad endulzante, se requiere una menor cantidad en comparación con el azúcar común para lograr el mismo nivel de dulzor, lo que facilita mantenerse dentro de los rangos recomendados.
En la actualidad, crece la tendencia a buscar alternativas al azúcar para prevenir enfermedades cada vez más comunes como la obesidad y la diabates tipo 2. En este contexto, la tagatosa es un aliado estratégico, ya que reduce la ingesta calórica. Su dulzura es comparable al 90% del azúcar común, pero aporta apenas un tercio de las calorías.
Además, evita las fluctuaciones considerables de glucosa en sangre. Al poseer un índice glucémico extremadamente bajo, no provoca picos bruscos. Esto la convierte en una opción ideal para personas con diabetes o con resistencia a la insulina. Al no estimular de manera significativa la secreción de insulina, ayuda a mantener más estable el control de la glucemia.