Utilizar productos que no son acordes a las condiciones de nuestro cuero cabelludo no ayudan a la limpieza ni a la reparación.
Tener un pelo limpio, saludable y fuerte no es una misión fácil. Para lograrlo, uno de los principales aliados es conocer sus características, especialmente si es graso, seco o débil. En muchos casos, al no saberlo o simplemente no darle importancia, se termina por utilizar productos que no ayudan a la limpieza ni a la reparación.
Ante esta situación, el dermatólogo Simon Scarano, reconocido por sus videos en distintas plataformas, compartió una lista de shampoo y acondicionadores que no se deben usar según cada tipo de cabello, ya que pueden generar el efecto contrario al que buscamos.
El shampoo tiene como objetivo lavar el cuero cabelludo. A la hora de elegir uno, debemos adecuarnos a sus necesidades, ya sea graso o seco. En el caso del pelo graso, se da por un exceso en la producción de sebo, una grasa natural que ayuda a que esté lubricado y protegido, pero en abundancia genera sensación de suciedad.
Un pelo graso requiere que se lave diariamente para que se sienta ligero, limpio y agradable a la vista y al tacto. Por ello, no es recomendable utilizar un producto que no tenga limpiadores lo suficientemente fuertes como el sulfato para lograr esta misión.
Además, existen shampoos orientados para otro tipo de cabello que cuentan con aceites, por lo que pueden sumar oleosidad. Entonces, para este tipo de pelo, no se aconsejan productos con limpiadores suaves, sin sulfatos y con aceites. En cuanto a marcas comerciales, algunos de ellos son:
El pelo seco es exactamente lo opuesto al graso. Muy común en adultos mayores, la producción de sebo es menor, por lo que no se necesita una limpieza profunda y potente. Al estar desprovisto de la producción de sebo, la utilización de agentes limpiadores fuertes o con ciertos activos como el ácido salicílico pueden irritarlo fácilmente.
En este caso, se debe elegir un shampoo con limpiadores gentiles para evitar que la piel cabelluda no sufra. Sí se pueden utilizar productos con sulfatos o aceites que ayuden a combatir la resequedad. Los productos no recomendados para pelo seco son:
Los acondicionares actúan sobre el estado de la fibra capilar, ayudando a mantenerla o repararla. Su condición está directamente vinculada al nivel de porosidad. Por ejemplo, la porosidad baja es sinónimo de pelo sano. Su cutícula está bien y no requiere ser reparada. Entonces, no es necesario usar productos con ingredientes como proteínas, aminoácidos, manteca de karité, aceite de coco y aceite de Argán, destinados a pelos dañados que requieren reparación.
Si se tiene un cabello con porosidad baja, no se recomienda usar:
En tanto, la porosidad media tiene cierto grado de daño, aunque no excesivo. Se puede recurrir a acondicionadores con aceites y ácidos grasos que faciliten la reparación de su estructura. No son recomendables acondicionadores que estén orientados simplemente a mantener el estado y no a mejorar, como los siguientes:
Por último, un pelo con porosidad alta necesita reparación y nutrición extrema. Acondicionadores sin proteínas, aminoácidos ni aceites no cumplirán con este objetivo. Así, no hay que utilizar los siguientes productos:
Las cabelleras con rulos suelen tener porosidad alta, además de tender a ser reseca. Productos con componentes pesados que queden adheridos a la fibra capilar podrían ser contraproducentes y hacer que el rulo se desarme por el peso. Por ello, no hay que utilizar: