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Qué dice la neurociencia sobre las personas que gastan dinero de manera impulsiva

La dopamina, el estrés y otras sustancias del cerebro podrían afectar la forma en que tomamos decisiones financieras.

El profesor Peter Bossaerts, especialista en neuroeconomía de la Universidad de Cambridge, explicó en una entrevista cómo distintas sustancias presentes en el cerebro influyen directamente sobre la relación de las personas con el dinero, el riesgo y las recompensas.

El investigador sostiene que detrás de cada gasto impulsivo, apuesta arriesgada o decisión prudente aparecen mecanismos químicos que afectan la manera en que el cerebro interpreta placer, ansiedad, paciencia y peligro.

Cómo influye el cerebro en las decisiones financieras

La disciplina conocida como neuroeconomía estudia la relación entre el funcionamiento cerebral y las decisiones económicas.

Peter Bossaerts, uno de los referentes mundiales en ese campo, explicó en una entrevista publicada por el Daily Mirror que existen cuatro sustancias químicas especialmente relevantes cuando una persona administra dinero o enfrenta decisiones de consumo.

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Se trata de:

  • Dopamina.
  • Acetilcolina.
  • Norepinefrina.
  • Serotonina.

Cada una interviene de manera distinta en la percepción del riesgo, la búsqueda de recompensas y el control de los impulsos.

Para Bossaerts, las emociones ocupan un lugar central en las decisiones financieras. El especialista sostiene que las personas no actúan únicamente de manera racional cuando gastan, invierten o ahorran dinero.

Por el contrario, gran parte de las conductas económicas responden a reacciones químicas vinculadas con estrés, ansiedad, satisfacción inmediata o necesidad de recompensa.

La dopamina y las compras impulsivas

Una de las sustancias más influyentes es la dopamina, relacionada con la búsqueda de gratificación instantánea. El especialista explicó que niveles bajos de dopamina pueden generar desmotivación y sensación de insatisfacción. En ese contexto, muchas personas buscan pequeñas recompensas rápidas para obtener placer inmediato.

Ahí aparecen conductas como las compras impulsivas, el consumo compulsivo o determinadas apuestas arriesgadas. Sin embargo, niveles demasiado altos tampoco resultan positivos.

Bossaerts advirtió que un exceso de dopamina puede impulsar comportamientos imprudentes vinculados con el juego, el gasto excesivo o decisiones financieras tomadas sin evaluar consecuencias.

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Especialistas en neuroeconomía estudian cómo el cerebro influye sobre las compras impulsivas, el ahorro y las decisiones financieras.

El investigador también señaló que distintos factores cotidianos pueden alterar los niveles de dopamina.

Entre ellos aparecen:

  • Estrés crónico.
  • Falta de sueño.
  • Déficit de hierro.
  • Falta de vitamina B6.
  • Bajo consumo de magnesio y folato.

La acetilcolina, por otro lado, cumple un rol diferente. Mientras la dopamina reacciona frente a la recompensa obtenida, la acetilcolina ayuda a evaluar riesgos antes de tomar decisiones.

Para el investigador, esta sustancia permite sostener objetivos financieros de largo plazo, como ahorrar durante años para comprar una vivienda o mantener inversiones estables sin caer en impulsos inmediatos.

Cuando los niveles de acetilcolina son bajos, las personas pueden perder sensibilidad frente al peligro y subestimar riesgos económicos importantes.

La serotonina, el estrés y el control de los impulsos

Otra sustancia clave es la norepinefrina, considerada por especialistas como el sistema de alarma interno del cerebro. Dicho químico participa en la reacción de “lucha o huida” frente a situaciones de amenaza.

En pequeñas dosis ayuda a mantenerse alerta y actuar con prudencia. Pero cuando permanece elevada durante períodos prolongados puede provocar exceso de cautela, ansiedad y miedo frente a decisiones financieras.

Bossaerts explicó que los niveles altos de norepinefrina suelen estar relacionados con situaciones de estrés persistente. Problemas laborales, dificultades económicas o conflictos personales pueden mantener activado ese mecanismo de alerta y modificar la relación de una persona con el dinero.

La cuarta sustancia destacada es la serotonina, vinculada con el estado de ánimo, el sueño y el control de impulsos. El investigador explicó que niveles bajos de serotonina suelen relacionarse con tristeza, ansiedad o desánimo emocional.

En esos contextos, algunas personas recurren a gastar dinero como forma de compensación emocional o búsqueda de alivio momentáneo.

Por el contrario, niveles más altos de serotonina favorecen la paciencia y ayudan a evitar decisiones impulsivas que después pueden generar arrepentimiento.

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