El término describe el aumento específico en el rubro mascotas, que ya supera los $70.000 mensuales por animal.
Cada 29 de abril se celebra en Argentina el Día del Animal, fecha que es motivo de homenaje y reflexión. Los argentinos se caracterizan por ser realmente mascoteros, y al menos 8 de cada 10 hogares conviven con al menos una mascota. El dato no solo refleja un vínculo afectivo, sino también un impacto directo en la economía familiar. Tener un perro o un gato dejó de ser un gasto ocasional y pasó a convertirse en un costo fijo mensual.
En ese contexto aparece el concepto de "petflación", que describe el aumento sostenido en los costos de mantenimiento.
El gasto del cuidado de las mascotas no se limita a lo cotidiano. Si bien las consultas, vacunas y desparasitación marcan un piso, los problemas aparecen cuando surgen imprevistos médicos.
Algunos valores que hoy enfrentan las familias con sus mascotas puede variar mensualmente, de acuerdo a las necesidades básicas que deban cubrir o si surge alguna urgencia:
El cuidado básico de una mascota ya parte de $70.000 mensuales y puede superar ampliamente los $100.000 cuando se suman alimentación de calidad, controles veterinarios y servicios adicionales.
Este escenario obliga a pensar el cuidado de una mascota como una decisión que requiere planificación económica. Ya no alcanza con resolver gastos sobre la marcha. La previsibilidad se vuelve un factor central.
Además, el presupuesto puede variar según el tamaño, la edad y el estado de salud del animal, lo que suma complejidad al cálculo mensual.
Ante estos costos, comenzaron a crecer alternativas que buscan dar previsibilidad. Los planes de salud para mascotas se posicionan como una herramienta cada vez más utilizada.
Estos servicios ofrecen:
Los precios de estos planes van desde $25.000 hasta más de $100.000 mensuales, dependiendo del nivel de cobertura. La lógica es similar a la medicina prepaga: pagar una cuota fija para evitar gastos inesperados.
En paralelo, también crecen otros servicios vinculados al bienestar animal. Aparecen peluquerías especializadas, tratamientos estéticos y propuestas tecnológicas que buscan mejorar la calidad de vida de las mascotas.
Entre las innovaciones se destacan sistemas automatizados de baño y secado que reducen el estrés del animal y suman valor a la experiencia.
El aumento del gasto no se explica solo por la inflación. También responde a un cambio cultural. En Argentina, la gran mayoría de los tutores considera a sus mascotas como parte de la familia.
Ese vínculo transforma las decisiones de consumo:
En ciudades como Buenos Aires, la cantidad de mascotas ya supera a la de niños. Este dato marca un giro demográfico que impacta en múltiples sectores.
Además, existe una diferencia clara según el tipo de animal. Los perros suelen implicar un costo más alto que los gatos, lo que influye en la elección de muchas familias. En los últimos años, la tenencia felina creció en parte por esa razón.
El resultado es un mercado que cambia su lógica. Ya no se trata solo de cuántas mascotas hay, sino de cuánto se invierte en cada una. En ese escenario, la petflación obliga a reorganizar el presupuesto y convierte el cuidado animal en una decisión cada vez más estratégica dentro del hogar.