Enterate todo lo que tenés que saber de la vuelta de la primer misión tripulada que llegó a la orbita lunar desde 1972.
La misión Artemis II se acerca a su momento más crítico. Luego de diez días en el espacio y un recorrido que volvió a colocar a la humanidad en la órbita lunar, la tripulación se prepara para regresar a la Tierra en una maniobra que combina precisión extrema y alto riesgo.
El operativo de reingreso marca el cierre de una misión que busca allanar el camino para el retorno humano a la Luna.
El descenso de la cápsula Orion está programado para la noche de este viernes 10 de abril, con una secuencia que exige coordinación milimétrica. Aunque la misión cumplió sus objetivos principales, la atención ahora se concentra en el tramo final, considerado el más delicado de todo el viaje.
La maniobra final consiste en un splashdown o amerizaje controlado en las aguas del océano Pacífico. La agencia espacial mantiene una vigilancia constante sobre la trayectoria de la cápsula y emitirá reportes actualizados durante las sesiones informativas diarias.
El cronograma oficial de la NASA establece que la nave espacial llegará a la superficie terrestre este viernes 10 de abril a las 20:07 (horario correspondiente a las 17:07 PDT). Este evento ocurrirá frente a la costa de San Diego, en los Estados Unidos. Para los observadores en la Argentina, el horario del arribo coincide con las 21 horas de esa misma jornada.
Asimismo, los especialistas brindarán detalles técnicos a las 17.00 a través de una transmisión especial, este miércoles. Los interesados accederán a esta cobertura las 24 horas del día mediante el canal oficial de YouTube de la organización.
“La prueba recopilará más datos sobre las cualidades de manejo y los sistemas de guiado, navegación y control. Al pilotar manualmente la cápsula hasta que apunte de cola al Sol, la tripulación podrá gestionar las condiciones térmicas y la generación de energía”, destacaron.
El reingreso de Orion representa uno de los desafíos técnicos más complejos. La cápsula debe ingresar a la atmósfera terrestre a más de 40.000 km/h, lo que genera una fricción capaz de elevar la temperatura externa a cerca de 2700°C. En ese contexto, el funcionamiento del escudo térmico resulta determinante.
Además de soportar ese calor extremo, la nave debe respetar un ángulo de entrada muy preciso. Una leve desviación podría alterar la trayectoria y comprometer la seguridad de la tripulación. La maniobra requiere que Orion se alinee con un ángulo cercano a los -5,8° respecto del horizonte, un margen mínimo que no admite errores.
Durante el descenso, los astronautas atravesarán un período de incomunicación total de seis minutos, producto de la ionización que rodea la cápsula. Ese tramo añade incertidumbre, ya que desde la Tierra no existe contacto con la nave mientras pierde altura.
La secuencia final incluye el despliegue de paracaídas en dos etapas, diseñados para reducir la velocidad antes del amerizaje en el océano Pacífico. Cada fase del procedimiento resulta clave para garantizar un regreso seguro.